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Sunday, May 20, 2012

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Letra del Himno oficial de la JMJ Madrid 2011
Letra del Himno oficial de la JMJ Madrid 2011
Firmes en la fe

Himno oficial de la JMJ Madrid 2011 
Letra: Mons. César Franco
Música: Enrique Vázquez, pbro 
 

Estribillo:

Firmes en la fe, firmes en la fe
caminamos en Cristo, nuestro Amigo, nuestro Señor.
¡Gloria siempre a Él! ¡Gloria siempre a Él!
Caminamos en Cristo firmes en la fe. 
 

Estrofas:

1. Tu amor nos edifica y nos arraiga,
 tu cruz nos consolida y fortalece.
 Tu carne nos redime y nos abraza,
 tu sangre nos renueva y nos embriaga.
 Oh, Cristo, nuestro Hermano,
 oh, Cristo, nuestro Amigo,
 nuestro Señor.
 ¡Haznos firmes en ti!

2. Tus manos acarician nuestras llagas,
 tus ojos puriícan la mirada.
 Tus labios comunican mil perdones,
 tus pies nos encaminan a la vida.
 Oh, Cristo, nuestro Hermano,
 oh, Cristo, nuestro Amigo,
 nuestro Señor.
 ¡Haznos firmes en ti!

3. Tu aliento es el Soplo de lo Alto,
 tu risa es el signo de la gracia.
 Tus llagas son amores encendidos,
 tus penas son el precio de mi alma.
 Oh, Cristo, nuestro Hermano,
 oh, Cristo, nuestro Amigo,
 nuestro Señor.
 ¡Haznos firmes en ti!



4. Tu rostro es el icono de la Vida,
 tu frente es nuestra luz resucitada.
 Tu muerte es la causa de mi vida,
 bautismo de mi carne en ti salvada.
 Oh, Cristo, nuestro Hermano,
 oh, Cristo, nuestro Amigo,
 nuestro Señor.
 ¡Haznos firmes en ti!

5. Tu gloria es el futuro de los hombres,
 que marchan con impulsos de tu gracia.
 Tu Iglesia es la casa de mil puertas
 encima de tu piedra edificada.
 Oh, Cristo, nuestro Hermano,
 oh, Cristo, nuestro Amigo,
 nuestro Señor.
 ¡Haznos firmes en ti!

6. Tus jóvenes caminan con María,
 que canta como novia engalanada.
 Con ella cantaremos tu victoria,
 la muerte ha sido ya aniquilada.
 Oh, Cristo, nuestro Hermano,
 oh, Cristo, nuestro Amigo,
 nuestro Señor.
 ¡Haznos firmes en ti!

 

"arraigados en Cristo, firmes en la fe"

HOMILÍA del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal-Arzobispo de Madrid en la Eucaristía de apertura de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud

Plaza de la Cibeles, 16.VIII.2011; 20’00 h. (Is 52, 7-10; Sal 95; Rom 8, 31b-35. 37-39; Jn 21, 15-19)


 Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor:

1. ¡Bienvenidos a Madrid para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud convocada por nuestro Santo Padre Benedicto XVI hace tres años en Sydney y que se inicia con la solemne celebración eucarística en esta céntrica Plaza madrileña de la Cibeles!

¡Bienvenidos Sres. Cardenales, Arzobispos y Obispos! ¡Os saludo con afecto fraterno en el Señor! Os acompañan numerosos sacerdotes, consagrados y consagradas y una ingente multitud de jóvenes, esperanza y futuro de nuestras Iglesias particulares, de nuestros pueblos y naciones, ¡de la Iglesia entera!

2. Permitidme que me dirija a ellos directamente como Pastor de la Iglesia Diocesana de Madrid y como Presidente de la Conferencia Episcopal Española y que les diga con todo el corazón:

Queridos jóvenes del mundo: ¡Bienvenidos a España! Muchos de vosotros habéis experimentado y apreciado ya en los días de la semana previa en vuestro recorrido por las Diócesis españolas la cordial acogida y el amor fraterno de vuestros hermanos los jóvenes de España, de sus familias, de sus comunidades y de sus Pastores. Habéis podido comprobar que esa actitud de brazos abiertos y de cálida simpatía tiene que ver profundamente con el hecho vivo de un viejo país formado por una comunidad de pueblos: ¡España!, cuya principal seña de identidad histórica, ¡de su cultura y modo de ser!, es la profesión de la fe cristiana de sus hijas e hijos en la comunión de la Iglesia Católica. La personalidad histórica de España se forja con rasgos inconfundibles en torno a la visión cristiana del hombre y de la vida desde los albores mismos de su historia, iniciada en gran medida con la primera andadura de la predicación apostólica en suelo español hace casi dos mil años. Uno de los más lúcidos escritores e intérpretes de la España contemporánea pudo decir: “España se constituye animada por un proyecto histórico que es su identificación con el cristianismo” .

3. ¡Bienvenidos a España y bienvenidos a Madrid, su Capital! La Iglesia metropolitana de Madrid con sus Diócesis sufragáneas, Alcalá de Henares y Getafe, os abren no sólo las puertas físicas de sus parroquias, de sus colegios, de sus más variados edificios e instalaciones culturales y deportivas, junto con las cedidas generosamente por las instituciones públicas y privadas para este acontecimiento singular, sino, también, esos ámbitos más humana y cristianamente cálidos que son sus familias y sus comunidades. Es decir: ¡os abren las puertas de su corazón!

¡Sentíos como en vuestra propia casa, como en vuestro propio hogar! La Iglesia y el pueblo de Madrid quiso −y quiere− ser para todos vosotros desde ayer mismo, en ese siempre difícil momento de la llegada y del alojamiento de los peregrinos y durante los días de la Jornada que culminan el domingo, lugar propicio para vivir la amistad y la fraternidad cristiana en el marco a la vez humano y divino de la Iglesia Universal, que es Casa y Familia de los hijos de Dios esparcidos por toda la faz de la tierra. Y así como España no es inteligible sin su bimilenaria tradición católica, Madrid, residencia real y su Capital desde la segunda mitad del siglo XVI, en plena irrupción de la Modernidad, tampoco. Las raíces cristianas de esta ciudad, muy antiguas, bien identificadas al iniciarse el segundo milenio del cristianismo, siguen vivas y vigorosas influyendo en la configuración de su fisonomía social, cultural y humana, pero, sobre todo, de su alma: ¡el alma de sus hijos e hijas! ¡Madrid es una ciudad acogedora y cordial de todos los que la visitan, vengan de donde vengan!

4. Las Jornadas Mundiales de la Juventud, con su ya larga trayectoria de más de un cuarto de siglo, son inseparables del Beato, en cuya memoria celebramos esta tarde la Eucaristía en la Plaza de la Cibeles madrileña; muy cerca, por cierto, del lugar en que él mismo presidió tres grandes celebraciones en los años 1982, 1993 y 2003. Os estoy hablando del inolvidable, venerado y querido Juan Pablo II. ¡El Papa de los jóvenes! Con Juan Pablo II se inicia un periodo histórico nuevo, ¡inédito!, en la relación del Sucesor de Pedro con la juventud, y, consecuentemente, una hasta entonces desconocida relación de la Iglesia con sus jóvenes: relación directa, inmediata, de corazón a corazón, impregnada de una fe en el Señor, en Jesucristo, entusiasta, esperanzada, alegre, contagiosa. Desde aquella convocatoria primera de la Jornada de 1985 en Roma hasta esta Jornada de Madrid se ha ido desgranando una bella historia de fe, esperanza y amor en tres generaciones de jóvenes católicos y no católicos, que han visto cómo se transformaba su vida en Cristo y cómo surgían entre ellos innumerables vocaciones para el sacerdocio, la vida consagrada, el matrimonio cristiano y el apostolado. La santidad personal de Juan Pablo II brilla con un atractivo singular precisamente en este aspecto de la evangelización de los jóvenes contemporáneos. Nuestro Santo Padre Benedicto XVI no ha dudado en resaltar el amor a los jóvenes de Juan Pablo II en la Homilía de su Beatificación el primero de Mayo en la Plaza de San Pedro.

5. El secreto de esa luminosa personalidad, moldeada en la perfección de la caridad, se desvela fácilmente a la luz de la Palabra de Dios que ha sido proclamada. La clave de explicación de toda su vida, consagrada al Señor, a la Iglesia y al hombre, no es otra que su encendido amor a Jesucristo, del que, como San Pablo, no quiso apartarse nunca. Juan Pablo II pasó también en su vida por la aflicción, por la angustia, por la persecución, por las carencias más elementales en los años de la II Guerra Mundial, de la ocupación implacable y cruel de su patria, del despojo inhumano de los suyos… Sufrió el dolor de los perseguidos por la causa de Cristo antes y después de su elección a la Sede de Pedro: literalmente, hasta la sangre. Testigo indomable de la verdad y de la esperanza cristiana, vivió la verdad del “si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”, sin miedo a ninguna oposición interna o externa a la Iglesia. ¡Fue un valiente de Cristo! Nada pudo apartarle de su amor.      

¡Que emocionante resulta imaginarse y revivir los momentos de su diálogo íntimo con el Señor cuando le pregunta si “le ama más que éstos”! ¡Cuántas veces le habrá respondido en las más críticas, doloridas y decisivas circunstancias de sus años de Pastor de la Iglesia Universal: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero”! El Papa sabía muy bien que apacentar las ovejas de Jesús comportaba dejase “ceñir” por otro y ser llevado adonde uno no quisiera.

6. Este amor apasionado a Jesucristo es precisamente lo que fascinaba y cautivaba a los jóvenes. Comprendían que de este modo ellos eran queridos y amados por el Papa de verdad: sin halagos, ni disimulos; ni interesada, engañosa o superficialmente; sino con toda la autenticidad del que sólo buscaba su bien, el bien de sus vidas: ¡su felicidad!, ¡su salvación! Y lo buscaba entregando, sin reservase nada, la propia vida. Lo intuían con el corazón más que lo razonaban con la cabeza. No es extraño, pues, que viesen en el Papa a aquel mensajero de la gracia y de la paz de Jesucristo, anunciado por el Profeta Isaías, cuando decía: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tu Dios es rey»!”. Quien quiera que haya vivido las Jornadas Mundiales de Buenos Aires, Santiago de Compostela, Czestochowa, Denver, Manila, Paris, Roma, Toronto… habrá podido constatar que en la forma de recibir al Papa, con aquella mezcla tan entrañable de júbilo y respetuosa ternura, los jóvenes demostraban que le estaban reconociendo como aquel que venía a su encuentro en el nombre del Señor. 

7.    A partir de la IV Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela en 1989 las Jornadas se conciben y viven como el final gozoso de una peregrinación, fuese cual fuese el lugar de su celebración, sintonizando con el estilo atrayente de la tradición cristiana. Al invitaros a participar en esta Jornada de Madrid, la vigésimo sexta, el Papa os está diciendo: poneos en camino para un nuevo encuentro con el Señor, el amigo, el hermano, ¡Jesucristo! El es el único que puede comprenderos y conduciros a la verdad; daros la vida que no acaba nunca; daros la felicidad: ¡el Amor verdadero! Sí, los jóvenes de las Jornadas Mundiales de la Juventud han sido desde Santiago de Compostela y para siempre peregrinos de la Iglesia. Recorren en comunión con ella un excepcional itinerario espiritual de consecuencias decisivas para el futuro de sus vidas. Comprueban que la senda señalada por el Sucesor de Pedro les lleva efectivamente a Cristo sin que ningún poder humano pueda impedirlo. Senda para su búsqueda; pero sobre todo, camino para su encuentro. Él es el que toma la iniciativa. Juan Pablo II nos recordaba en “el Monte del Gozo” compostelano en la vigilia de la noche del 19 de agosto de 1989 que “la tradición espiritual del Cristianismo no sólo subraya la importancia de nuestra búsqueda de Dios. Resalta algo todavía más importante: es Dios que nos busca. Él nos sale al encuentro”. ¡Cristo es, queridos jóvenes, el que os busca y sale al encuentro en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011! Dejarse encontrar por Él es la clave del éxito de toda Jornada Mundial de la Juventud. Y, por supuesto, también de ésta que hoy comenzamos. ¡Será vuestro éxito!

8. Benedicto XVI, nuestro Santo Padre, ha presidido las Jornadas de Colonia en agosto de 2005 y de Sydney en julio del 2008 en continuidad creativa con Juan Pablo II. ¡Inolvidables ambas! Pasado mañana, día 18 de agosto, llegará D.m. a Madrid, para presidir la que hoy y ahora se inicia con la Acción de Gracias y la Plegaria Eucarística de este atardecer madrileño en la Plaza de la Cibeles. En su llamada dirigida a vosotros, jóvenes del avanzado comienzo del Tercer Milenio, resuenan con nuevos y sugestivos acentos la misma solicitud paternal y el mismo amor que movió al Beato Juan Pablo II a instituir las Jornadas Mundiales de la Juventud. Vosotros, los jóvenes que os encontráis aquí, y otros muchos que hubieran deseado participar en nuestra Jornada de Madrid y no han podido o no han querido, sois la generación de Benedicto XVI. No es la misma que la de Juan Pablo II. Vuestro “sitio en la vida” tiene sus peculiaridades. Vuestros problemas y circunstancias vitales se han modificado. La globalización, las nuevas tecnologías de la comunicación, la crisis económica, etc., os condicionan para bien y, en muchas ocasiones, para mal. A los jóvenes de hoy, con raíces existenciales debilitadas por un rampante relativismo espiritual y moral, “encerrados por el poder dominante” (Benedicto XVI. Mensaje para la JMJ 2011, 1), y sin hallar sólidos fundamentos para vuestras vidas en la cultura y la sociedad actuales, incluso, no rara vez, en la propia familia…, se os tienta poderosamente hasta los límites de haceros perder la orientación en el camino de la vida: ¿Cómo no va a vacilar a veces vuestra fe? La juventud del siglo XXI necesita, tanto o más que las generaciones precedentes, encontrar al Señor por la única vía que se ha demostrado espiritualmente eficaz: la del  peregrino humilde y sencillo que busca su rostro. El joven de hoy necesita ver a Jesucristo cuando Él le sale al encuentro en la Palabra, en los Sacramentos, “también, muy especialmente, en la Eucaristía y en el Sacramento de la Penitencia, en los pobres y enfermos, en los hermanos que están en dificultad y necesitan ayuda” (Benedicto XVI. Mensaje, 4). Necesita verle y entrar en diálogo íntimo con Él, que le ama sin pedirle nada a cambio, salvo la respuesta de su amor. La intención del Papa, que tanto os quiere, va justamente en esta dirección: que experimentéis en la Comunión Católica de la Iglesia la verdad y la imperiosa urgencia de hacer vida vuestra el lema de la Jornada Mundial de la Juventud 2011: “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (Cf. Col 2,7).

9. Juan Pablo II concebía las Jornadas Mundiales de la Juventud como  un valiosísimo instrumento de la nueva evangelización. También, nuestro Santo Padre Benedicto XVI.

Queridos jóvenes: ¡vivid, pues, esta celebración eucarística de la inauguración de la Jornada Mundial de la Juventud agradeciendo al Señor el sentiros llamados desde este mismo momento a ser sus discípulos y testigos! ¡No lo dudéis! Jesucristo os muestra el camino y la meta de la verdadera felicidad. No sólo a vosotros; también a vuestros compañeros y amigos alejados de la práctica religiosa e, incluso, de la fe o desconocedores de la misma. Jesús os busca para enraizarse en vuestro corazón de jóvenes del Tercer Milenio. Vivid la celebración como la gran Plegaria de la Iglesia que ofrece el Sacrificio de Jesucristo Crucificado y Resucitado al Padre como suyo propio por la salvación de todos los hombres; y en la Comunión eucarística de su Cuerpo y de su Sangre no rehuyáis que os haga enteramente suyos. Tened presente estos días que el Señor, por medio del Papa, os va a preguntar: ¿aceptáis el formidable y hermoso reto de “la nueva evangelización” de vuestros jóvenes coetáneos? Respondedle que sí, recordando aquella vibrante y valiente llamada de Juan Pablo II en la Homilía del Monte del Gozo el 20 de agosto de 1989: ¡“No tengáis miedo a ser santos”! ¡“dejad que Cristo reine en vuestros corazones”! Respondedle que sí con toda la capacidad de ilusión y apertura generosa a los grandes ideales de la vida que os es tan propia. ¡Responded a la renovada llamada de Benedicto XVI con un claro y coherente compromiso de vida! Se evangeliza con las palabras y con las obras, hoy más que nunca. Juan Pablo II decía a los jóvenes españoles en la Vigilia Mariana de “Cuatro Vientos”, el 3 de mayo de 2003, que la nueva evangelización es una tarea de todos en la Iglesia: “En ella los laicos tienen un papel protagonista, especialmente los matrimonios y las familias cristianas, sin embargo, la evangelización requiere hoy con urgencia sacerdotes y personas consagradas. Por lo tanto, si en estos días oyes la llamada de Dios “que te dice: «¡Sígueme!» (Mc 2, 14; Lc 5.22), no lo acalles. Sé generoso, responde como María ofreciendo el sí gozoso de tu persona y de tu vida”.

10.    Al cuidado maternal de la Virgen María, Madre del Señor y Madre de la Iglesia, nos confiamos al iniciar la Jornada Mundial de la Juventud 2011. Los madrileños la invocan como su Patrona bajo la advocación de “Santa María, la Real de la Almudena”. María ha velado siempre por la firmeza de la fe, por la certeza de la esperanza y por el ardor de la caridad de todas sus hijas e hijos de Madrid. ¡Que vele muy especialmente estos días por vosotros, los jóvenes de esta Jornada Mundial de la Juventud del 2011, peregrinos a esta ciudad eminentemente mariana que es Madrid para el encuentro con el Santo Padre! ¡Que os cuide como sólo ella sabe hacerlo!, ¡que cuide a nuestro Santo Padre Benedicto XVI, a los Obispos y sacerdotes, a todos vuestros Pastores y acompañantes! ¡que cuide y proteja a vuestras familias! Rememorando la oración de Juan Pablo II, recitada al finalizar la inolvidable Vigilia del Rosario, ya mencionada −¡su broche de oro!−, os invito a implorar esta noche a María con sus mismas palabras: 

 

“Dios te salve, María, llena de gracia. 

Esta noche te pido por los jóvenes 

venidos a Madrid desde todos los rincones de la tierra, 

jóvenes llenos de sueños y esperanzas. 

Ellos son los centinelas del mañana, 

el pueblo de las Bienaventuranzas: 

son la esperanza viva de la Iglesia y del Papa. 

Santa María, Madre de los jóvenes, 

intercede para que sean testigos de Cristo Resucitado, 

apóstoles humildes y valientes del tercer milenio, 

heraldos generosos del Evangelio. 

Santa María, Virgen Inmaculada, 

reza con nosotros, 

reza por nosotros”. Amén.

 

Santos Patronos de la JMJ 2011 −San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, San Ignacio de Loyola, San Juan de Ávila, San Francisco Javier, San Juan de la Cruz, Santa Rosa de Lima, San Rafael Arnáiz− ¡rogad por nosotros!

¡Beato Juan Pablo II ruega por nosotros, ruega por los jóvenes de la JMJ 2011 para que abran de par en par sus corazones a la gracia salvadora de Cristo, el único Redentor del hombre, en estos extraordinarios días del Espíritu en los que queremos “contar las maravillas del Señor a todas las naciones”!

Amén.

 

"que nada ni nadie os quite la paz; no os avergoncéis del Señor"

Ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Barajas


Majestades, Señor Cardenal Arzobispo de Madrid, Señores Cardenales, Venerados hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio, Distinguidas Autoridades Nacionales, Autonómicas y Locales, Querido pueblo de Madrid y de España entera:

Gracias, Majestad, por su presencia aquí, junto con la Reina, y por las palabras tan deferentes y afables que me ha dirigido al darme la bienvenida. Palabras que me hacen revivir las inolvidables muestras de simpatía recibidas en mis anteriores visitas apostólicas a España, y muy particularmente en mi reciente viaje a Santiago de Compostela y Barcelona. Saludo muy cordialmente a los que estáis aquí reunidos en Barajas, y a cuantos siguen este acto a través de la radio y la televisión. Y también una mención muy agradecida a los que con tanta entrega y dedicación, desde instancias eclesiales y civiles, han contribuido con su esfuerzo y trabajo para que esta Jornada Mundial de la Juventud en Madrid se desarrolle felizmente y obtenga frutos abundantes.

Deseo también agradecer de todo corazón la hospitalidad de tantas familias, parroquias, colegios y otras instituciones que han acogido a los jóvenes llegados de todo el mundo, primero en diferentes regiones y ciudades de España, y ahora en esta gran Villa de Madrid, cosmopolita y siempre con las puertas abiertas.

Vengo aquí a encontrarme con millares de jóvenes de todo el mundo, católicos, interesados por Cristo o en busca de la verdad que dé sentido genuino a su existencia. Llego como Sucesor de Pedro para confirmar a todos en la fe, viviendo unos días de intensa actividad pastoral para anunciar que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida.

Para impulsar el compromiso de construir el Reino de Dios en el mundo, entre nosotros. Para exhortar a los jóvenes a encontrarse personalmente con Cristo Amigo y así, radicados en su Persona, convertirse en sus fieles seguidores y valerosos testigos.

¿Por qué y para qué ha venido esta multitud de jóvenes a Madrid? Aunque la respuesta deberían darla ellos mismos, bien se puede pensar que desean escuchar la Palabra de Dios, como se les ha propuesto en el lema para esta Jornada Mundial de la Juventud, de manera que, arraigados y edificados en Cristo, manifiesten la firmeza de su fe.

Muchos de ellos han oído la voz de Dios, tal vez solo como un leve susurro, que los ha impulsado a buscarlo más diligentemente y a compartir con otros la experiencia de la fuerza que tiene en sus vidas. Este descubrimiento del Dios vivo alienta a los jóvenes y abre sus ojos a los desafíos del mundo en que viven, con sus posibilidades y limitaciones. Ven la superficialidad, el consumismo y el hedonismo imperantes, tanta banalidad a la hora de vivir la sexualidad, tanta insolidaridad, tanta corrupción. Y saben que sin Dios sería arduo afrontar esos retos y ser verdaderamente felices, volcando para ello su entusiasmo en la consecución de una vida auténtica. Pero con Él a su lado, tendrán luz para caminar y razones para esperar, no deteniéndose ya ante sus más altos ideales, que motivarán su generoso compromiso por construir una sociedad donde se respete la dignidad humana y la fraternidad real. Aquí, en esta Jornada, tienen una ocasión privilegiada para poner en común sus aspiraciones, intercambiar recíprocamente la riqueza de sus culturas y experiencias, animarse mutuamente en un camino de fe y de vida, en el cual algunos se creen solos o ignorados en sus ambientes cotidianos. Pero no, no están solos. Muchos coetáneos suyos comparten sus mismos propósitos y, fiándose por entero de Cristo, saben que tienen realmente un futuro por delante y no temen los compromisos decisivos que llenan toda la vida. Por eso me causa inmensa alegría escucharlos, rezar juntos y celebrar la Eucaristía con ellos. La Jornada Mundial de la Juventud nos trae un mensaje de esperanza, como una brisa de aire puro y juvenil, con aromas renovadores que nos llenan de confianza ante el mañana de la Iglesia y del mundo.

Ciertamente, no faltan dificultades. Subsisten tensiones y choques abiertos en tantos lugares del mundo, incluso con derramamiento de sangre. La justicia y el altísimo valor de la persona humana se doblegan fácilmente a intereses egoístas, materiales e ideológicos. No siempre se respeta como es debido el medio ambiente y la naturaleza, que Dios ha creado con tanto amor. Muchos jóvenes, además, miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar un empleo digno, o bien por haberlo perdido o tenerlo muy precario e inseguro. Hay otros que precisan de prevención para no caer en la red de la droga, o de ayuda eficaz, si por desgracia ya cayeron en ella. No pocos, por causa de su fe en Cristo, sufren en sí mismos la discriminación, que lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada que padecen en determinadas regiones y países. Se les acosa queriendo apartarlos de Él, privándolos de los signos de su presencia en la vida pública, y silenciando hasta su santo Nombre. Pero yo vuelvo a decir a los jóvenes, con todas las fuerzas de mi corazón: que nada ni nadie os quite la paz; no os avergoncéis del Señor.

Él no ha tenido reparo en hacerse uno como nosotros y experimentar nuestras angustias para llevarlas a Dios, y así nos ha salvado.

En este contexto, es urgente ayudar a los jóvenes discípulos de Jesús a permanecer firmes en la fe y a asumir la bella aventura de anunciarla y testimoniarla abiertamente con su propia vida. Un testimonio valiente y lleno de amor al hombre hermano, decidido y prudente a la vez, sin ocultar su propia identidad cristiana, en un clima de respetuosa convivencia con otras legítimas opciones y exigiendo al mismo tiempo el debido respeto a las propias.

Majestad, al reiterar mi agradecimiento por la deferente bienvenida que me habéis dispensado, deseo expresar también mi aprecio y cercanía a todos los pueblos de España, así como mi admiración por un País tan rico de historia y cultura, por la vitalidad de su fe, que ha fructificado en tantos santos y santas de todas las épocas, en numerosos hombres y mujeres que dejando su tierra han llevado el Evangelio por todos los rincones del orbe, y en personas rectas, solidarias y bondadosas en todo su territorio. Es un gran tesoro que ciertamente vale la pena cuidar con actitud constructiva, para el bien común de hoy y para ofrecer un horizonte luminoso al porvenir de las nuevas generaciones.

Aunque haya actualmente motivos de preocupación, mayor es el afán de superación de los españoles, con ese dinamismo que los caracteriza, y al que tanto contribuyen sus hondas raíces cristianas, muy fecundas a lo largo de los siglos.

Saludo desde aquí muy cordialmente a todos los queridos amigos españoles y madrileños, y a los que han venido de tantas otras tierras. Durante estos días estaré junto a vosotros, teniendo también muy presentes a todos los jóvenes del mundo, en particular a los que pasan por pruebas de diversa índole. Al confiar este encuentro a la Santísima Virgen María, y a la intercesión de los santos protectores de esta Jornada, pido a Dios que bendiga y proteja siempre a los hijos de España. Muchas gracias.

"es bueno buscar siempre. Buscar sobre todo la Verdad que no es una idea, una ideología o un eslogan, sino una Persona, Cristo"

Fiesta de acogida de los jóvenes en la Plaza de Cibeles: saludo


Queridos jóvenes amigos:

Es una inmensa alegría encontrarme aquí con vosotros, en el centro de esta bella ciudad de Madrid, cuyas llaves ha tenido la amabilidad de entregarme el Señor Alcalde. Hoy es también capital de los jóvenes del mundo y donde toda la Iglesia tiene puestos sus ojos. El Señor nos ha congregado para vivir en estos días la hermosa experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud. Con vuestra presencia y la participación en las celebraciones, el nombre de Cristo resonará por todos los rincones de esta ilustre Villa. Y recemos para que su mensaje de esperanza y amor tenga eco también en el corazón de los que no creen o se han alejado de la Iglesia. Muchas gracias por la espléndida acogida que me habéis dispensado al entrar en la ciudad, signo de vuestro amor y cercanía al Sucesor de Pedro.

Saludo al Señor Cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, y a sus colaboradores en ese Dicasterio, agradeciendo todo el trabajo realizado. Asimismo, doy las gracias al Señor Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, por sus amables palabras y el esfuerzo de su archidiócesis, junto con las demás diócesis de España, en preparar esta Jornada Mundial de la Juventud, para la que se ha trabajado con generosidad también en tantas otras Iglesias particulares del mundo entero. Agradezco a las autoridades nacionales, autonómicas y locales su amable presencia y su generosa colaboración para el buen desarrollo de este gran acontecimiento. Gracias a los hermanos en el episcopado, a los sacerdotes, seminaristas, personas consagradas y fieles que están aquí presentes y han venido acompañando a los jóvenes para vivir estos días intensos de peregrinación al encuentro con Cristo. A todos os saludo cordialmente en el Señor y os reitero que es una gran dicha estar aquí con todos vosotros. Que la llama del amor de Cristo nunca se apague en vuestros corazones.

Saludo en francés

Queridos jóvenes de lengua francesa. Os felicito porque habéis venido en gran número a este encuentro de Madrid. Sed bienvenidos a las Jornadas Mundiales de la Juventud. Tenéis interrogantes y buscáis respuestas. Es bueno buscar siempre. Buscar sobre todo la Verdad que no es una idea, una ideología o un eslogan, sino una Persona, Cristo, Dios mismo que ha venido entre los hombres. Tenéis razón de querer enraizar vuestra fe en Él, y fundar vuestra vida en Cristo. Él os ama desde siempre y os conoce mejor que nadie. Que estas jornadas llenas de oración, enseñanza y encuentros, os ayuden a descubrirlo para amarlo más. Que Cristo os acompañe durante este tiempo intenso en el que todos juntos lo celebraremos y le rezaremos.

Saludo en inglés

Dirijo un saludo afectuoso a los numerosos jóvenes de lengua inglesa que han venido a Madrid. Que estos días de oración, amistad y celebración os acerquen entre vosotros y al Señor Jesús. Poned en Cristo el fundamento de vuestras vidas. Arraigados y edificados en él, firmes en la fe y abiertos al poder del Espíritu, encontraréis vuestro puesto en el plan de Dios y enriqueceréis a la Iglesia con vuestros dones. Recemos unos por otros, para que hoy y siempre seamos testigos gozosos de Cristo. Que Dios os bendiga.

Saludo en alemán

Queridos jóvenes de lengua alemana. Os saludo con afecto y me alegra que hayáis venido en tan gran número. En estos días, juntos confesaremos, profundizaremos y transmitiremos nuestra fe en Cristo. Tendremos nuevamente esta experiencia: es Él quien da verdadero sentido a nuestra vida. Abramos nuestro corazón a Cristo. Que aquí en Madrid Él nos conceda un tiempo colmado de gozo y bendición.

Saludo en italiano

Queridos jóvenes italianos. Os saludo con gran afecto y me alegro por vuestra participación tan numerosa, animada por el gozo de la fe. Vivid estos días con espíritu de oración intensa y de fraternidad, dando testimonio de la vitalidad de la Iglesia en Italia, de las parroquias, asociaciones, movimientos. Compartid con todos esta riqueza. Gracias.

Saludo en portugués

Queridos jóvenes de los diversos países de lengua oficial portuguesa, y todos cuantos os acompañan, sed bienvenidos a Madrid. Os saludo con gran amistad y os invito a subir hasta la fuente eterna de vuestra juventud y conocer al protagonista absoluto de esta Jornada Mundial y, espero, de vuestra vida: Cristo Señor. En estos días, escucharéis resonar personalmente su Palabra. Dejad que esta Palabra entre y eche raíces en vuestros corazones y, sobre ella, edificad vuestra vida. Firmes en la fe, seréis un eslabón en la gran cadena de los fieles. No se puede creer sin estar amparado por la fe de los demás, y con mi fe contribuyo también a ayudar la fe de los demás. La Iglesia necesita de vosotros y vosotros tenéis necesidad de la Iglesia.

Saludo en polaco

Saludo a los jóvenes procedentes de Polonia, compatriotas del Beato Juan Pablo II, el iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Me alegra que estéis aquí en Madrid. Os deseo unos días felices, días de oración y de fortalecimiento de vuestros lazos con Jesús. Que os guíe el Espíritu de Dios.

"y vuestra alegría contagiará a los demás"

Fiesta de acogida de los jóvenes en la Plaza de Cibeles: discurso


Queridos amigos:

Agradezco las cariñosas palabras que me han dirigido los jóvenes representantes de los cinco continentes. Y saludo con afecto a todos los que estáis aquí congregados, jóvenes de Oceanía, África, América, Asia y Europa; y también a los que no pudieron venir. Siempre os tengo muy presentes y rezo por vosotros. Dios me ha concedido la gracia de poder veros y oíros más de cerca, y de ponernos juntos a la escucha de su Palabra.

En la lectura que se ha proclamado antes, hemos oído un pasaje del Evangelio en que se habla de acoger las palabras de Jesús y de ponerlas en práctica. Hay palabras que solamente sirven para entretener, y pasan como el viento; otras instruyen la mente en algunos aspectos; las de Jesús, en cambio, han de llegar al corazón, arraigar en él y fraguar toda la vida. Sin esto, se quedan vacías y se vuelven efímeras. No nos acercan a Él. Y, de este modo, Cristo sigue siendo lejano, como una voz entre otras muchas que nos rodean y a las que estamos tan acostumbrados. El Maestro que habla, además, no enseña lo que ha aprendido de otros, sino lo que Él mismo es, el único que conoce de verdad el camino del hombre hacia Dios, porque es Él quien lo ha abierto para nosotros, lo ha creado para que podamos alcanzar la vida auténtica, la que siempre vale la pena vivir en toda circunstancia y que ni siquiera la muerte puede destruir. El Evangelio prosigue explicando estas cosas con la sugestiva imagen de quien construye sobre roca firme, resistente a las embestidas de las adversidades, contrariamente a quien edifica sobre arena, tal vez en un paraje paradisíaco, podríamos decir hoy, pero que se desmorona con el primer azote de los vientos y se convierte en ruinas.

Queridos jóvenes, escuchad de verdad las palabras del Señor para que sean en vosotros «espíritu y vida» (Jn 6,63), raíces que alimentan vuestro ser, pautas de conducta que nos asemejen a la persona de Cristo, siendo pobres de espíritu, hambrientos de justicia, misericordiosos, limpios de corazón, amantes de la paz. Hacedlo cada día con frecuencia, como se hace con el único Amigo que no defrauda y con el que queremos compartir el camino de la vida. Bien sabéis que, cuando no se camina al lado de Cristo, que nos guía, nos dispersamos por otras sendas, como la de nuestros propios impulsos ciegos y egoístas, la de propuestas halagadoras pero interesadas, engañosas y volubles, que dejan el vacío y la frustración tras de sí.

Aprovechad estos días para conocer mejor a Cristo y cercioraros de que, enraizados en Él, vuestro entusiasmo y alegría, vuestros deseos de ir a más, de llegar a lo más alto, hasta Dios, tienen siempre futuro cierto, porque la vida en plenitud ya se ha aposentado dentro de vuestro ser. Hacedla crecer con la gracia divina, generosamente y sin mediocridad, planteándoos seriamente la meta de la santidad. Y, ante nuestras flaquezas, que a veces nos abruman, contamos también con la misericordia del Señor, siempre dispuesto a darnos de nuevo la mano y que nos ofrece el perdón en el sacramento de la Penitencia.

Al edificar sobre la roca firme, no solamente vuestra vida será sólida y estable, sino que contribuirá a proyectar la luz de Cristo sobre vuestros coetáneos y sobre toda la humanidad, mostrando una alternativa válida a tantos como se han venido abajo en la vida, porque los fundamentos de su existencia eran inconsistentes. A tantos que se contentan con seguir las corrientes de moda, se cobijan en el interés inmediato, olvidando la justicia verdadera, o se refugian en pareceres propios en vez de buscar la verdad sin adjetivos.

Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas, porque, en realidad, conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios. Nosotros, en cambio, sabemos bien que hemos sido creados libres, a imagen de Dios, precisamente para que seamos protagonistas de la búsqueda de la verdad y del bien, responsables de nuestras acciones, y no meros ejecutores ciegos, colaboradores creativos en la tarea de cultivar y embellecer la obra de la creación. Dios quiere un interlocutor responsable, alguien que pueda dialogar con Él y amarle. Por Cristo lo podemos conseguir verdaderamente y, arraigados en Él, damos alas a nuestra libertad. ¿No es este el gran motivo de nuestra alegría? ¿No es este un suelo firme para edificar la civilización del amor y de la vida, capaz de humanizar a todo hombre?

Queridos amigos: sed prudentes y sabios, edificad vuestras vidas sobre el cimiento firme que es Cristo. Esta sabiduría y prudencia guiará vuestros pasos, nada os hará temblar y en vuestro corazón reinará la paz. Entonces seréis bienaventurados, dichosos, y vuestra alegría contagiará a los demás. Se preguntarán por el secreto de vuestra vida y descubrirán que la roca que sostiene todo el edificio y sobre la que se asienta toda vuestra existencia es la persona misma de Cristo, vuestro amigo, hermano y Señor, el Hijo de Dios hecho hombre, que da consistencia a todo el universo. Él murió por nosotros y resucitó para que tuviéramos vida, y ahora, desde el trono del Padre, sigue vivo y cercano a todos los hombres, velando continuamente con amor por cada uno de nosotros.

Encomiendo los frutos de esta Jornada Mundial de la Juventud a la Santísima Virgen María, que supo decir «sí» a la voluntad de Dios, y nos enseña como nadie la fidelidad a su divino Hijo, al que siguió hasta su muerte en la cruz. Meditaremos todo esto más detenidamente en las diversas estaciones del Via crucis. Y pidamos que, como Ella, nuestro «sí» de hoy a Cristo sea también un «sí» incondicional a su amistad, al final de esta Jornada y durante toda nuestra vida. Muchas gracias.

"la consagración como una pertenencia a Dios sumamente amado"

Encuentro con religiosas jóvenes en El Escorial


Queridas jóvenes religiosas:

Dentro de la Jornada Mundial de la Juventud que estamos celebrando en Madrid, es un gozo grande poder encontrarme con vosotras, que habéis consagrado vuestra juventud al Señor, y os doy las gracias por el amable saludo que me habéis dirigido. Agradezco al Señor Cardenal Arzobispo de Madrid que haya previsto este encuentro en un marco tan evocador como es el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Si su célebre Biblioteca custodia importantes ediciones de la Sagrada Escritura y de Reglas monásticas de varias familias religiosas, vuestra vida de fidelidad a la llamada recibida es también una preciosa manera de guardar la Palabra del Señor que resuena en vuestras formas de espiritualidad.

Queridas hermanas, cada carisma es una palabra evangélica que el Espíritu Santo recuerda a su Iglesia (cf. Jn 14, 26). No en vano, la Vida Consagrada «nace de la escucha de la Palabra de Dios y acoge el Evangelio como su norma de vida. En este sentido, el vivir siguiendo a Cristo casto, pobre y obediente, se convierte en “exégesis” viva de la Palabra de Dios... De ella ha brotado cada carisma y de ella quiere ser expresión cada regla, dando origen a itinerarios de vida cristiana marcados por la radicalidad evangélica» (Exh. Apostólica Verbum Domini, 83).

La radicalidad evangélica es estar “arraigados y edificados en Cristo, y firmes en la fe” (cf. Col, 2,7), que en la Vida Consagrada significa ir a la raíz del amor a Jesucristo con un corazón indiviso, sin anteponer nada a ese amor (cf. San Benito, Regla, IV, 21), con una pertenencia esponsal como la han vivido los santos, al estilo de Rosa de Lima y Rafael Arnáiz, jóvenes patronos de esta Jornada Mundial de la Juventud. El encuentro personal con Cristo que nutre vuestra consagración debe testimoniarse con toda su fuerza transformadora en vuestras vidas; y cobra una especial relevancia hoy, cuando «se constata una especie de “eclipse de Dios”, una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza» (Mensaje para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011, 1). Frente al relativismo y la mediocridad, surge la necesidad de esta radicalidad que testimonia la consagración como una pertenencia a Dios sumamente amado.

Dicha radicalidad evangélica de la Vida Consagrada se expresa en la comunión filial con la Iglesia, hogar de los hijos de Dios que Cristo ha edificado. La comunión con los Pastores, que en nombre del Señor proponen el depósito de la fe recibido a través de los Apóstoles, del Magisterio de la Iglesia y de la tradición cristiana. La comunión con vuestra familia religiosa, custodiando su genuino patrimonio espiritual con gratitud, y apreciando también los otros carismas. La comunión con otros miembros de la Iglesia como los laicos, llamados a testimoniar desde su vocación específica el mismo evangelio del Señor.

Finalmente, la radicalidad evangélica se expresa en la misión que Dios ha querido confiaros. Desde la vida contemplativa que acoge en sus claustros la Palabra de Dios en silencio elocuente y adora su belleza en la soledad por Él habitada, hasta los diversos caminos de vida apostólica, en cuyos surcos germina la semilla evangélica en la educación de niños y jóvenes, el cuidado de los enfermos y ancianos, el acompañamiento de las familias, el compromiso a favor de la vida, el testimonio de la verdad, el anuncio de la paz y la caridad, la labor misionera y la nueva evangelización, y tantos otros campos del apostolado eclesial.

Queridas hermanas, este es el testimonio de la santidad a la que Dios os llama, siguiendo muy de cerca y sin condiciones a Jesucristo en la consagración, la comunión y la misión. La Iglesia necesita de vuestra fidelidad joven arraigada y edificada en Cristo. Gracias por vuestro “sí” generoso, total y perpetuo a la llamada del Amado. Que la Virgen María sostenga y acompañe vuestra juventud consagrada, con el vivo deseo de que interpele, aliente e ilumine a todos los jóvenes.

Con estos sentimientos, pido a Dios que recompense copiosamente la generosa contribución de la Vida Consagrada a esta Jornada Mundial de la Juventud, y en su nombre os bendigo de todo corazón. Muchas gracias.

"la ejemplaridad que se exige a todo buen educador"

Encuentro con profesores universitarios jóvenes en El Escorial


Señor Cardenal Arzobispo de Madrid, Queridos Hermanos en el Episcopado, Queridos Padres Agustinos, Queridos Profesores y Profesoras, Distinguidas Autoridades, Amigos todos:

Esperaba con ilusión este encuentro con vosotros, jóvenes profesores de las universidades españolas, que prestáis una espléndida colaboración en la difusión de la verdad, en circunstancias no siempre fáciles. Os saludo cordialmente y agradezco las amables palabras de bienvenida, así como la música interpretada, que ha resonado de forma maravillosa en este monasterio de gran belleza artística, testimonio elocuente durante siglos de una vida de oración y estudio. En este emblemático lugar, razón y fe se han fundido armónicamente en la austera piedra para modelar uno de los monumentos más renombrados de España.  Saludo también con particular afecto a aquellos que en estos días habéis participado en Ávila en el Congreso Mundial de Universidades Católicas, bajo el lema: “Identidad y misión de la Universidad Católica”. 

Al estar entre vosotros, me vienen a la mente mis primeros pasos como profesor en la Universidad de Bonn. Cuando todavía se apreciaban las heridas de la guerra y eran muchas las carencias materiales, todo lo suplía la ilusión por una actividad apasionante, el trato con colegas de las diversas disciplinas y el deseo de responder a las inquietudes últimas y fundamentales de los alumnos. Esta “universitas” que entonces viví, de profesores y estudiantes que buscan juntos la verdad en todos los saberes, o como diría Alfonso X el Sabio, ese “ayuntamiento de maestros y escolares con voluntad y entendimiento de aprender los saberes” (Siete Partidas, partida II, tít. XXXI), clarifica el sentido y hasta la definición de la Universidad.

En el lema de la presente Jornada Mundial de la Juventud: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cf. Col 2, 7), podéis también encontrar luz para comprender mejor vuestro ser y quehacer. En este sentido, y como ya escribí en el Mensaje a los jóvenes como preparación para estos días, los términos “arraigados, edificados y firmes” apuntan a fundamentos

sólidos para la vida (cf. n. 2).

Pero, ¿dónde encontrarán los jóvenes esos puntos de referencia en una sociedad quebradiza e inestable? A veces se piensa que la misión de un profesor universitario sea hoy exclusivamente la de formar profesionales competentes y eficaces que satisfagan la demanda laboral en cada preciso momento. También se dice que lo único que se debe privilegiar en la presente coyuntura es la mera capacitación técnica. Ciertamente, cunde en la actualidad esa visión utilitarista de la educación, también la universitaria, difundida especialmente desde ámbitos extrauniversitarios. Sin embargo, vosotros que habéis vivido como yo la Universidad, y que la vivís ahora como docentes, sentís sin duda el anhelo de algo más elevado que corresponda a todas las dimensiones que constituyen al hombre. Sabemos que cuando la sola utilidad y el pragmatismo inmediato se erigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas: desde los abusos de una ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo de poder. En cambio, la genuina idea de Universidad es precisamente lo que nos preserva de esa visión reduccionista y sesgada de lo humano.

En efecto, la Universidad ha sido, y está llamada a ser siempre, la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana. Por ello, no es casualidad que fuera la Iglesia quien promoviera la institución universitaria, pues la fe cristiana nos habla de Cristo como el Logos por quien todo fue hecho (cf. Jn 1,3), y del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios. Esta buena noticia descubre una racionalidad en todo lo creado y contempla al hombre como una criatura que participa y puede llegar a reconocer esa racionalidad. La Universidad encarna, pues, un ideal que no debe desvirtuarse ni por ideologías cerradas al diálogo racional, ni por servilismos a una lógica utilitarista de simple mercado, que ve al hombre como mero consumidor.

He ahí vuestra importante y vital misión. Sois vosotros quienes tenéis el honor y la responsabilidad de transmitir ese ideal universitario: un ideal que habéis recibido de vuestros mayores, muchos de ellos humildes seguidores del Evangelio y que en cuanto tales se han convertido en gigantes del espíritu. Debemos sentirnos sus continuadores en una historia bien distinta de la suya, pero en la que las cuestiones esenciales del ser humano siguen reclamando nuestra atención e impulsándonos hacia adelante. Con ellos nos sentimos unidos a esa cadena de hombres y mujeres que se han entregado a proponer y acreditar la fe ante la inteligencia de los hombres. Y el modo de hacerlo no solo es enseñarlo, sino vivirlo, encarnarlo, como también el Logos se encarnó para poner su morada entre nosotros. En este sentido, los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber, sabiendo escuchar y viviendo en su propio interior ese diálogo interdisciplinar; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad. La juventud es tiempo privilegiado para la búsqueda y el encuentro con la verdad. Como ya dijo Platón: “Busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135d). Esta alta aspiración es la más valiosa que podéis transmitir personal y vitalmente a vuestros estudiantes, y no simplemente unas técnicas instrumentales y anónimas, o unos datos fríos, usados sólo funcionalmente.

Por tanto, os animo encarecidamente a no perder nunca dicha sensibilidad e ilusión por la verdad; a no olvidar que la enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes habéis de comprender y querer, en quienes debéis suscitar esa sed de verdad que poseen en lo profundo y ese afán de superación. Sed para ellos estímulo y fortaleza.

Para esto, es preciso tener en cuenta, en primer lugar, que el camino hacia la verdad completa compromete también al ser humano por entero: es un camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe. No podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad: pues “no existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor” (Caritas in veritate, n. 30). Si verdad y bien están unidos, también lo están conocimiento y amor. De esta unidad deriva la coherencia de vida y pensamiento, la ejemplaridad que se exige a todo buen educador.

En segundo lugar, hay que considerar que la verdad misma siempre va a estar más allá de nuestro alcance. Podemos buscarla y acercarnos a ella, pero no podemos poseerla del todo: más bien, es ella la que nos posee a nosotros y la que nos motiva. En el ejercicio intelectual y docente, la humildad es asimismo una virtud indispensable, que protege de la vanidad que cierra el acceso a la verdad. No debemos atraer a los estudiantes a nosotros mismos, sino encaminarlos hacia esa verdad que todos buscamos. A esto os ayudará el Señor, que os propone ser sencillos y eficaces como la sal, o como la lámpara, que da luz sin hacer ruido (cf. Mt 5,13-15).

Todo esto nos invita a volver siempre la mirada a Cristo, en cuyo rostro resplandece la Verdad que nos ilumina, pero que también es el Camino que lleva a la plenitud perdurable, siendo Caminante junto a nosotros y sosteniéndonos con su amor. Arraigados en Él, seréis buenos guías de nuestros jóvenes. Con esa esperanza, os pongo bajo el amparo de la Virgen María, Trono de la Sabiduría, para que Ella os haga colaboradores de su Hijo con una vida colmada de sentido para vosotros mismos y fecunda en frutos, tanto de conocimiento como de fe, para vuestros alumnos. Muchas gracias. 

"la cruz en su forma y significado representa ese amor del Padre y de Cristo a los hombres"

Via Crucis con los jóvenes en Cibeles-Recoletos


Queridos jóvenes:

Con piedad y fervor hemos celebrado este Vía Crucis, acompañando a Cristo en su Pasión y Muerte. Los comentarios de las Hermanitas de la Cruz, que sirven a los más pobres y menesterosos, nos han facilitado adentrarnos en el misterio de la Cruz gloriosa de Cristo, que contiene la verdadera sabiduría de Dios, la que juzga al mundo y a los que se creen sabios (cf. 1 Co 1,17-19). También nos ha ayudado en este itinerario hacia el Calvario la contemplación de estas extraordinarias imágenes del patrimonio religioso de las diócesis españolas. Son imágenes donde la fe y el arte se armonizan para llegar al corazón del hombre e invitarle a la conversión. Cuando la mirada de la fe es limpia y auténtica, la belleza se pone a su servicio y es capaz de representar los misterios de nuestra salvación hasta conmovernos profundamente y transformar nuestro corazón, como sucedió a Santa Teresa de Jesús al contemplar una imagen de Cristo muy llagado (cf. Libro de la vida, 9,1).

Mientras avanzábamos con Jesús, hasta llegar a la cima de su entrega en el Calvario, nos venían a la mente las palabras de san Pablo: «Cristo me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20). Ante un amor tan desinteresado, llenos de estupor y gratitud, nos preguntamos ahora: ¿Qué haremos nosotros por él? ¿Qué respuesta le daremos? San Juan lo dice claramente: «En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). La pasión de Cristo nos impulsa a cargar sobre nuestros hombros el sufrimiento del mundo, con la certeza de que Dios no es alguien distante o lejano del hombre y sus vicisitudes. Al contrario, se hizo uno de nosotros «para poder compadecer Él mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre… Por eso, en cada pena humana ha entrado uno que comparte el sufrir y padecer; de ahí se difunde en cada sufrimiento la con-solatio, el consuelo del amor participado de Dios y así aparece la estrella de la esperanza» (Spe salvi, 39).

Queridos jóvenes, que el amor de Cristo por nosotros aumente vuestra alegría y os aliente a estar cerca de los menos favorecidos. Vosotros, que sois muy sensibles a la idea de compartir la vida con los demás, no paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer. Las diversas formas de sufrimiento que, a lo largo del Vía Crucis, han desfilado ante nuestros ojos son llamadas del Señor para edificar nuestras vidas siguiendo sus huellas y hacer de nosotros signos de su consuelo y salvación. «Sufrir con el otro, por los otros, sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de la humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre mismo» (ibid.).

Que sepamos acoger estas lecciones y llevarlas a la práctica. Miremos para ello a Cristo, colgado en el áspero madero, y pidámosle que nos enseñe esta sabiduría misteriosa de la cruz, gracias a la cual el hombre vive. La cruz no fue el desenlace de un fracaso, sino el modo de expresar la entrega amorosa que llega hasta la donación más inmensa de la propia vida. El Padre quiso amar a los hombres en el abrazo de su Hijo crucificado por amor. La cruz en su forma y significado representa ese amor del Padre y de Cristo a los hombres. En ella reconocemos el icono del amor supremo, en donde aprendemos a amar lo que Dios ama y como Él lo hace: esta es la Buena Noticia que devuelve la esperanza al mundo.

Volvamos ahora nuestros ojos a la Virgen María, que en el Calvario nos fue entregada como Madre, y supliquémosle que nos sostenga con su amorosa protección en el camino de la vida, en particular cuando pasemos por la noche del dolor, para que alcancemos a mantenernos como Ella firmes al pie de la cruz. Muchas gracias. 

"nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre el signo que somos y la realidad que queremos significar"

Santa Misa con los seminaristas en la Catedral de la Almudena


Señor Cardenal Arzobispo de Madrid, Venerados hermanos en el Episcopado, Queridos sacerdotes y religiosos, Queridos rectores y formadores, Queridos seminaristas, Amigos todos:

Me alegra profundamente celebrar la Santa Misa con todos vosotros, que aspiráis a ser sacerdotes de Cristo para el servicio de la Iglesia y de los hombres, y agradezco las amables palabras de saludo con que me habéis acogido. Esta Santa Iglesia Catedral de Santa María La Real de la Almudena es hoy como un inmenso cenáculo donde el Señor celebra con deseo ardiente su Pascua con quienes un día anheláis presidir en su nombre los misterios de la salvación. Al veros, compruebo de nuevo cómo Cristo sigue llamando a jóvenes discípulos para hacerlos apóstoles suyos, permaneciendo así viva la misión de la Iglesia y la oferta del evangelio al mundo. Como seminaristas, estáis en camino hacia una meta santa: ser prolongadores de la misión que Cristo recibió del Padre. Llamados por Él, habéis seguido su voz y atraídos por su mirada amorosa avanzáis hacia el ministerio sagrado. Poned vuestros ojos en Él, que por su encarnación es el revelador supremo de Dios al mundo y por su resurrección es el cumplidor fiel de su promesa. Dadle gracias por esta muestra de predilección que tiene con cada uno de vosotros.

La primera lectura que hemos escuchado nos muestra a Cristo como el nuevo y definitivo sacerdote, que hizo de su existencia una ofrenda total. La antífona del salmo se le puede aplicar perfectamente, cuando, al entrar en el mundo, dirigiéndose a su Padre, dijo: “Aquí estoy para hacer tu voluntad” (cf. Sal 39, 8-9). En todo buscaba agradarle: al hablar y al actuar, recorriendo los caminos o acogiendo a los pecadores. Su vivir fue un servicio y su desvivirse una intercesión perenne, poniéndose en nombre de todos ante el Padre como Primogénito de muchos hermanos. El autor de la carta a los Hebreos afirma que con esa entrega perfeccionó para siempre a los que estábamos llamados a compartir su filiación (cf. Heb 10,14).

La Eucaristía, de cuya institución nos habla el evangelio proclamado (cf. Lc 22,14-20), es la expresión real de esa entrega incondicional de Jesús por todos, también por los que le traicionaban. Entrega de su cuerpo y sangre para la vida de los hombres y para el perdón de sus pecados. La sangre, signo de la vida, nos fue dada por Dios como alianza, a fin de que podamos poner la fuerza de su vida, allí donde reina la muerte a causa de nuestro pecado, y así destruirlo. El cuerpo desgarrado y la sangre vertida de Cristo, es decir su libertad entregada, se han convertido por los signos eucarísticos en la nueva fuente de la libertad redimida de los hombres. En Él tenemos la promesa de una redención definitiva y la esperanza cierta de los bienes futuros. Por Cristo sabemos que no somos caminantes hacia el abismo, hacia el silencio de la nada o de la muerte, sino viajeros hacia una tierra de promisión, hacia Él que es nuestra meta y también nuestro principio.

Queridos amigos, os preparáis para ser apóstoles con Cristo y como Cristo, para ser compañeros de viaje y servidores de los hombres. ¿Cómo vivir estos años de preparación? Ante todo, deben ser años de silencio interior, de permanente oración, de constante estudio y de inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia. Iglesia que es comunidad e institución, familia y misión, creación de Cristo por su Santo Espíritu y a la vez resultado de quienes la conformamos con nuestra santidad y con nuestros pecados. Así lo ha querido Dios, que no tiene reparo en hacer de pobres y pecadores sus amigos e instrumentos para la redención del género humano. La santidad de la Iglesia es ante todo la santidad objetiva de la misma persona de Cristo, de su evangelio y de sus sacramentos, la santidad de aquella fuerza de lo alto que la anima e impulsa. Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre el signo que somos y la realidad que queremos significar.

Meditad bien este misterio de la Iglesia, viviendo los años de vuestra formación con profunda alegría, en actitud de docilidad, de lucidez y de radical fidelidad evangélica, así como en amorosa relación con el tiempo y las personas en medio de las que vivís. Nadie elige el contexto ni a los destinatarios de su misión. Cada época tiene sus problemas, pero Dios da en cada tiempo la gracia oportuna para asumirlos y superarlos con amor y realismo. Por eso, en cualquier circunstancia en la que se halle, y por dura que esta sea, el sacerdote ha de fructificar en toda clase de obras buenas, guardando para ello siempre vivas en su interior las palabras del día de su Ordenación, aquellas con las que se le exhortaba a configurar su vida con el misterio de la cruz del Señor.

Configurarse con Cristo comporta, queridos seminaristas, identificarse cada vez más con Aquel que se ha hecho por nosotros siervo, sacerdote y víctima. Configurarse con Él es, en realidad, la tarea en la que el sacerdote ha de gastar toda su vida. Ya sabemos que nos sobrepasa y no lograremos cumplirla plenamente, pero, como dice san Pablo, corremos hacia la meta esperando alcanzarla (cf. Flp 3,12-14).

Pero Cristo, Sumo Sacerdote, es también el Buen Pastor, que cuida de sus ovejas hasta dar la vida por ellas (cf. Jn 10,11). Para imitar también en esto al Señor, vuestro corazón ha de ir madurando en el Seminario, estando totalmente a disposición del Maestro. Esta disponibilidad, que es don del Espíritu Santo, es la que inspira la decisión de vivir el celibato por el Reino de los cielos, el desprendimiento de los bienes de la tierra, la austeridad de vida y la obediencia sincera y sin disimulo.

Pedidle, pues, a Él, que os conceda imitarlo en su caridad hasta el extremo para con todos, sin rehuir a los alejados y pecadores, de forma que, con vuestra ayuda, se conviertan y vuelvan al buen camino. Pedidle que os enseñe a estar muy cerca de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad. Afrontad este reto sin complejos ni mediocridad, antes bien como una bella forma de realizar la vida humana en gratuidad y en servicio, siendo testigos de Dios hecho hombre, mensajeros de la altísima dignidad de la persona humana y, por consiguiente, sus defensores incondicionales. Apoyados en su amor, no os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia. Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia.

Alentados por vuestros formadores, abrid vuestra alma a la luz del Señor para ver si este camino, que requiere valentía y autenticidad, es el vuestro, avanzando hacia el sacerdocio solamente si estáis firmemente persuadidos de que Dios os llama a ser sus ministros y plenamente decididos a ejercerlo obedeciendo las disposiciones de la Iglesia.

Con esa confianza, aprended de Aquel que se definió a sí mismo como manso y humilde de corazón, despojándoos para ello de todo deseo mundano, de manera que no os busquéis a vosotros mismos, sino que con vuestro comportamiento edifiquéis a vuestros hermanos, como hizo el santo patrono del clero secular español, san Juan de Ávila. Animados por su ejemplo, mirad, sobre todo, a la Virgen María, Madre de los sacerdotes. Ella sabrá forjar vuestra alma según el modelo de Cristo, su divino Hijo, y os enseñará siempre a custodiar los bienes que Él adquirió en el Calvario para la salvación del mundo. Amén. 

"cuando se orientan al servicio de una iniciativa de tan largo alcance, como es la que nos ocupa, se hace verdad el principio de que el bien integra a todos en la unidad"

Encuentro con los Comités Organizadores de la JMJ Madrid 2011


Queridos amigos:

Me complace recibiros en esta Nunciatura Apostólica para agradeceros vivamente todo lo que habéis llevado a cabo para la organización de esta Jornada Mundial de la Juventud.

Sé muy bien que, desde el momento que se hizo pública la noticia de que la Archidiócesis de Madrid había sido elegida como Sede de esta iniciativa, el Señor Cardenal Antonio María Rouco Varela puso en marcha los trabajos del Comité Organizador Local, en el que, con un profundo sentido eclesial y extraordinario afecto al Vicario de Cristo, han colaborado los responsables de las diversas áreas que se hallan implicadas en un acontecimiento de esta magnitud, coordinados por Monseñor César Augusto Franco Martínez. Solo el amor a la Iglesia y el afán por evangelizar a los jóvenes explican este compromiso tan generoso en tiempo y energías, que dará un abundante fruto apostólico. Durante meses habéis entregado lo mejor de vosotros mismos al servicio de la misión de la Iglesia. Dios os lo premiará con el ciento por uno. No sólo a vosotros, sino a vuestras familias e instituciones, que con abnegación han sostenido vuestra dedicación y esmero. Si, como dice Jesús, ni un vaso de agua dado en su nombre quedará sin recompensa, ¡cuánto más la entrega diaria y permanente a la organización de un hecho eclesial de tanto relieve como el que estamos viviendo! Gracias a cada uno de vosotros.

De igual modo, quiero manifestar mi gratitud a los miembros de la Comisión Mixta, formada por el Arzobispado de Madrid y las Administraciones del Estado, de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de la Villa, que, también desde el inicio de la preparación de esta Jornada Mundial de la Juventud, se constituyó con la mirada puesta en los cientos de miles de jóvenes peregrinos que han llegado a Madrid, ciudad abierta, hermosa y solidaria. Ciertamente, sin esta colaboración solícita, no se habría podido realizar un evento de tanta complejidad y trascendencia. A este respecto, sé bien que las diversas entidades se han puesto a disposición del Comité Organizador Local, sin escatimar esfuerzos y en un clima de amable cooperación, que honra a esta noble Nación y al reconocido espíritu de hospitalidad de los españoles.

La eficacia de esta comisión manifiesta que no solo es posible la colaboración entre la Iglesia y las instituciones civiles, sino que, cuando se orientan al servicio de una iniciativa de tan largo alcance, como es la que nos ocupa, se hace verdad el principio de que el bien integra a todos en la unidad. Por ello, quiero expresar a los representantes de las respectivas Administraciones, que han trabajado denodadamente por el éxito de esta Jornada Mundial, mi más sentido y cordial agradecimiento en nombre de la Iglesia y de los jóvenes que disfrutan en estos días de vuestra acogida y solicitud. Para todos vosotros, vuestras familias e instituciones, invoco del Señor la abundancia de sus dones. Muchas gracias. 

"estos testigos nos hablan, ante todo, de la dignidad de cada vida humana"

Visita a la Fundación Instituto San José


Señor Cardenal Arzobispo de Madrid, Queridos hermanos en el Episcopado, Queridos sacerdotes y religiosos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, Distinguidas Autoridades, Queridos jóvenes, familiares y voluntarios aquí presentes:

Gracias de corazón por el amable saludo y la cordial acogida que me habéis dispensado.

Esta noche, antes de la vigilia de oración con los jóvenes de todo el mundo que han venido a Madrid para participar en esta Jornada Mundial de la Juventud, tenemos ocasión de pasar algunos momentos juntos y así poder manifestaros la cercanía y el aprecio del Papa por cada uno de vosotros, por vuestras familias y por todas las personas que os acompañan y cuidan en esta Fundación del Instituto San José.

La juventud, lo hemos recordado otras veces, es la edad en la que la vida se desvela a la persona con toda la riqueza y plenitud de sus potencialidades, impulsando la búsqueda de metas más altas que den sentido a la misma. Por eso, cuando el dolor aparece en el horizonte de una vida joven, quedamos desconcertados y quizá nos preguntemos: ¿Puede seguir siendo grande la vida cuando irrumpe en ella el sufrimiento? A este respecto, en mi encíclica sobre la esperanza cristiana, decía: “La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre (…). Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana” (Spe salvi, 38). Estas palabras reflejan una larga tradición de humanidad que brota del ofrecimiento que Cristo hace de sí mismo en la Cruz por nosotros y por nuestra redención. Jesús y, siguiendo sus huellas, su Madre Dolorosa y los santos son los testigos que nos enseñan a vivir el drama del sufrimiento para nuestro bien y la salvación del mundo.

Estos testigos nos hablan, ante todo, de la dignidad de cada vida humana, creada a imagen de Dios. Ninguna aflicción es capaz de borrar esta impronta divina grabada en lo más profundo del hombre. Y no solo: desde que el Hijo de Dios quiso abrazar libremente el dolor y la muerte, la imagen de Dios se nos ofrece también en el rostro de quien padece. Esta especial predilección del Señor por el que sufre nos lleva a mirar al otro con ojos limpios, para darle, además de las cosas externas que precisa, la mirada de amor que necesita. Pero esto únicamente es posible realizarlo como fruto de un encuentro personal con Cristo. De ello sois muy conscientes vosotros, religiosos, familiares, profesionales de la salud y voluntarios que vivís y trabajáis cotidianamente con estos jóvenes. Vuestra vida y dedicación proclaman la grandeza a la que está llamado el hombre: compadecerse y acompañar por amor a quien sufre, como ha hecho Dios mismo. Y en vuestra hermosa labor resuenan también las palabras evangélicas: “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40).

Por otro lado, vosotros sois también testigos del bien inmenso que constituye la vida de estos jóvenes para quien está a su lado y para la humanidad entera. De manera misteriosa pero muy real, su presencia suscita en nuestros corazones, frecuentemente endurecidos, una ternura que nos abre a la salvación. Ciertamente, la vida de estos jóvenes cambia el corazón de los hombres y, por ello, estamos agradecidos al Señor por haberlos conocido.

Queridos amigos, nuestra sociedad, en la que demasiado a menudo se pone en duda la dignidad inestimable de la vida, de cada vida, os necesita: vosotros contribuís decididamente a edificar la civilización del amor. Más aún, sois protagonistas de esta civilización. Y como hijos de la Iglesia ofrecéis al Señor vuestras vidas, con sus penas y sus alegrías, colaborando con Él y entrando “a formar parte de algún modo del tesoro de compasión que necesita el género humano” (Spe salvi, 40).

Con afecto entrañable, y por intercesión de San José, de San Juan de Dios y de San Benito Menni, os encomiendo de todo corazón a Dios nuestro Señor: que Él sea vuestra fuerza y vuestro premio. De su amor sea signo la Bendición Apostólica que os imparto a vosotros y a todos vuestros familiares y amigos. Muchas gracias. 

"No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad"

Vigilia de oración con los jóvenes


Queridos amigos:

Os saludo a todos, pero en particular a los jóvenes que me han formulado sus preguntas, y les agradezco la sinceridad con que han planteado sus inquietudes, que expresan en cierto modo el anhelo de todos vosotros por alcanzar algo grande en la vida, algo que os dé plenitud y felicidad.

Pero, ¿cómo puede un joven ser fiel a la fe cristiana y seguir aspirando a grandes ideales en la sociedad actual? En el evangelio que hemos escuchado, Jesús nos da una respuesta a esta importante cuestión: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor» (Jn 15, 9).

Sí, queridos amigos, Dios nos ama. Ésta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás. No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad, sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de Dios. Permanecer en su amor significa entonces vivir arraigados en la fe, porque la fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios.

Si permanecéis en el amor de Cristo, arraigados en la fe, encontraréis, aun en medio de contrariedades y sufrimientos, la raíz del gozo y la alegría. La fe no se opone a vuestros ideales más altos, al contrario, los exalta y perfecciona. Queridos jóvenes, no os conforméis con menos que la Verdad y el Amor, no os conforméis con menos que Cristo.

Precisamente ahora, en que la cultura relativista dominante renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad, que es la aspiración más alta del espíritu humano, debemos proponer con coraje y humildad el valor universal de Cristo, como salvador de todos los hombres y fuente de esperanza para nuestra vida. Él, que tomó sobre sí nuestras aflicciones, conoce bien el misterio del dolor humano y muestra su presencia amorosa en todos los que sufren. Estos, a su vez, unidos a la pasión de Cristo, participan muy de cerca en su obra de redención. Además, nuestra atención desinteresada a los enfermos y postergados, siempre será un testimonio humilde y callado del rostro compasivo de Dios.

Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice. No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra.

En esta vigilia de oración, os invito a pedir a Dios que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y fidelidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de Cristo y seguir con valentía y generosidad el camino que él nos proponga.

A muchos, el Señor los llama al matrimonio, en el que un hombre y una mujer, formando una sola carne (cf. Gn 2, 24), se realizan en una profunda vida de comunión. Es un horizonte luminoso y exigente a la vez. Un proyecto de amor verdadero que se renueva y ahonda cada día compartiendo alegrías y dificultades, y que se caracteriza por una entrega de la totalidad de la persona. Por eso, reconocer la belleza y bondad del matrimonio, significa ser conscientes de que solo un ámbito de fidelidad e indisolubilidad, así como de apertura al don divino de la vida, es el adecuado a la grandeza y dignidad del amor matrimonial.

A otros, en cambio, Cristo los llama a seguirlo más de cerca en el sacerdocio o en la vida consagrada. Qué hermoso es saber que Jesús te busca, se fija en ti y con su voz inconfundible te dice también a ti: «¡Sígueme!» (cf. Mc 2,14).

Queridos jóvenes, para descubrir y seguir fielmente la forma de vida a la que el Señor os llame a cada uno, es indispensable permanecer en su amor como amigos. Y, ¿cómo se mantiene la amistad si no es con el trato frecuente, la conversación, el estar juntos y el compartir ilusiones o pesares? Santa Teresa de Jesús decía que la oración es «tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (cf. Libro de la vida, 8).

Os invito, pues, a permanecer ahora en la adoración a Cristo, realmente presente en la Eucaristía. A dialogar con Él, a poner ante Él vuestras preguntas y a escucharlo. Queridos amigos, yo rezo por vosotros con toda el alma. Os suplico que recéis también por mí. Pidámosle al Señor en esta noche que, atraídos por la belleza de su amor, vivamos siempre fielmente como discípulos suyos. Amén.

Queridos amigos: Gracias por vuestra alegría y resistencia. Vuestra fuerza es mayor que la lluvia. Gracias. El Señor con la lluvia nos ha mandado muchas bendiciones. También con esto sois un ejemplo.

Saludo en francés

Queridos jóvenes de lengua francesa, estad orgullosos por haber recibido el don de la fe, que iluminará vuestra vida en todo momento. Apoyaos en la fe de aquellos que están cerca de vosotros, en la fe de la Iglesia. Gracias a la fe estamos cimentados en Cristo. Encontraros con otros para profundizar en ella, participad en la Eucaristía, misterio de la fe por excelencia. Solamente Cristo puede responder a vuestras aspiraciones. Dejaros conquistar por Dios para que vuestra presencia dé a la Iglesia un impulso nuevo.

Saludo en inglés

Queridos jóvenes, en estos momentos de silencio delante del Santísimo Sacramento, elevemos nuestras mentes y corazones a Jesucristo, el Señor de nuestras vidas y del futuro. Que Él derrame su Espíritu sobre nosotros y sobre toda la Iglesia, para que seamos promotores de libertad, reconciliación y paz en todo el mundo.

Saludo en alemán

Queridos jóvenes de lengua alemana. En el fondo, lo que nuestro corazón desea es lo bueno y bello de la vida. No permitáis que vuestros deseos y anhelos caigan en el vacío, antes bien haced que cobren fuerza en Cristo. Él es el cimiento firme, el punto de referencia seguro para una vida plena.

Saludo en italiano

Me dirijo ahora a los jóvenes de lengua italiana. Queridos amigos, esta Vigilia quedará como una experiencia inolvidable en vuestra vida. Conservad la llama que Dios ha encendido en vuestros corazones en esta noche: procurad que no se apague, alimentadla cada día, compartidla con vuestros coetáneos que viven en la oscuridad y buscan una luz para su camino. Gracias. Adiós. Hasta mañana.

Saludo en portugués

Mis queridos amigos, os invito a todos a establecer un diálogo personal con Cristo, exponiéndole las propias dudas y sobre todo escuchándolo. El Señor está aquí y os llama. Jóvenes amigos, vale la pena escuchar en nuestro interior la Palabra de Jesús y caminar siguiendo sus pasos. Pedid al Señor que os ayude a descubrir vuestra vocación en la vida y en la Iglesia, y a perseverar en ella con alegría y fidelidad, sabiendo que Él nunca os abandonará ni os traicionará. Él está con nosotros hasta el fin del mundo.

Saludo en polaco

Queridos amigos procedentes de Polonia. Esta vigilia de oración está colmada de la presencia de Cristo. Seguros de su amor, acercaos a Él con la llama de vuestra fe. Él os colmará de su vida. Edificad vuestra vida sobre Cristo y su Evangelio. Os bendigo de corazón.

AL TERMINAR LA VIGILIA

Queridos jóvenes:

Hemos vivido una aventura juntos. Firmes en la fe en Cristo habéis resistido la lluvia. Antes de marcharme, deseo daros las buenas noches a todos. Que descanséis bien. Gracias por el sacrificio que estáis haciendo y que no dudo ofreceréis generosamente al Señor. Nos vemos mañana, si Dios quiere, en la celebración eucarística. Os espero a todos. Os doy las gracias por el maravilloso ejemplo que habéis dado. Igual que esta noche, con Cristo podréis siempre afrontar las pruebas de la vida. No lo olvidéis. Gracias a todos. 

"no se puede seguir a Jesús en solitario"

Santa Misa en Cuatro Vientos


AL INICIO DE LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Queridos jóvenes:

He pensado mucho en vosotros en estas horas que no nos hemos visto. Espero que hayáis podido dormir un poco, a pesar de las inclemencias del tiempo. Seguro que en esta madrugada habréis levantado los ojos al cielo más de una vez, y no sólo los ojos, también el corazón, y esto os habrá permitido rezar. Dios saca bienes de todo. Con esta confianza, y sabiendo que el Señor nunca nos abandona, comenzamos nuestra celebración eucarística llenos de entusiasmo y firmes en la fe.

HOMILÍA

Queridos jóvenes:

Con la celebración de la Eucaristía llegamos al momento culminante de esta Jornada Mundial de la Juventud. Al veros aquí, venidos en gran número de todas partes, mi corazón se llena de gozo pensando en el afecto especial con el que Jesús os mira. Sí, el Señor os quiere y os llama amigos suyos (cf. Jn 15,15). Él viene a vuestro encuentro y desea acompañaros en vuestro camino, para abriros las puertas de una vida plena, y haceros partícipes de su relación íntima con el Padre. Nosotros, por nuestra parte, conscientes de la grandeza de su amor, deseamos corresponder con toda generosidad a esta muestra de predilección con el propósito de compartir también con los demás la alegría que hemos recibido. Ciertamente, son muchos en la actualidad los que se sienten atraídos por la figura de Cristo y desean conocerlo mejor. Perciben que Él es la respuesta a muchas de sus inquietudes personales. Pero, ¿quién es Él realmente? ¿Cómo es posible que alguien que ha vivido sobre la tierra hace tantos años tenga algo que ver conmigo hoy?

En el evangelio que hemos escuchado (cf. Mt 16, 13-20), vemos representados como dos modos distintos de conocer a Cristo. El primero consistiría en un conocimiento externo, caracterizado por la opinión corriente. A la pregunta de Jesús: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?», los discípulos responden: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Es decir, se considera a Cristo como un personaje religioso más de los ya conocidos. Después, dirigiéndose personalmente a los discípulos, Jesús les pregunta: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro responde con lo que es la primera confesión de fe: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». La fe va más allá de los simples datos empíricos o históricos, y es capaz de captar el misterio de la persona de Cristo en su profundidad.

Pero la fe no es fruto del esfuerzo humano, de su razón, sino que es un don de Dios: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos ». Tiene su origen en la iniciativa de Dios, que nos desvela su intimidad y nos invita a participar de su misma vida divina. La fe no proporciona solo alguna información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con Él, la adhesión de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo. Así, la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?», en el fondo está impulsando a los discípulos a tomar una decisión personal en relación a Él. Fe y seguimiento de Cristo están estrechamente relacionados. Y, puesto que supone seguir al Maestro, la fe tiene que consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con Él. También Pedro y los demás apóstoles tuvieron que avanzar por este camino, hasta que el encuentro con el Señor resucitado les abrió los ojos a una fe plena.

Queridos jóvenes, también hoy Cristo se dirige a vosotros con la misma pregunta que hizo a los apóstoles: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Respondedle con generosidad y valentía, como corresponde a un corazón joven como el vuestro. Decidle: Jesús, yo sé que Tú eres el Hijo de Dios que has dado tu vida por mí. Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra. Tú me conoces y me amas. Yo me fío de ti y pongo mi vida entera en tus manos. Quiero que seas la fuerza que me sostenga, la alegría que nunca me abandone.

En su respuesta a la confesión de Pedro, Jesús habla de la Iglesia: «Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». ¿Qué significa esto? Jesús construye la Iglesia sobre la roca de la fe de Pedro, que confiesa la divinidad de Cristo. Sí, la Iglesia no es una simple institución humana, como otra cualquiera, sino que está estrechamente unida a Dios. El mismo Cristo se refiere a ella como «su» Iglesia. No se puede separar a Cristo de la Iglesia, como no se puede separar la cabeza del cuerpo (cf. 1 Co 12,12). La Iglesia no vive de sí misma, sino del Señor. Él está presente en medio de ella, y le da vida, alimento y fortaleza.

Queridos jóvenes, permitidme que, como Sucesor de Pedro, os invite a fortalecer esta fe que se nos ha transmitido desde los Apóstoles, a poner a Cristo, el Hijo de Dios, en el centro de vuestra vida. Pero permitidme también que os recuerde que seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario. Quien cede a la tentación de ir «por su cuenta» o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él.

Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos, y que tu fe sirva igualmente de apoyo para la de otros. Os pido, queridos amigos, que améis a la Iglesia, que os ha engendrado en la fe, que os ha ayudado a conocer mejor a Cristo, que os ha hecho descubrir la belleza de su amor. Para el crecimiento de vuestra amistad con Cristo es fundamental reconocer la importancia de vuestra gozosa inserción en las parroquias, comunidades y movimientos, así como la participación en la Eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente del sacramento del perdón, y el cultivo de la oración y meditación de la Palabra de Dios.

De esta amistad con Jesús nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia. No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Pienso que vuestra presencia aquí, jóvenes venidos de los cinco continentes, es una maravillosa prueba de la fecundidad del mandato de Cristo a la Iglesia: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15). También a vosotros os incumbe la extraordinaria tarea de ser discípulos y misioneros de Cristo en otras tierras y países donde hay multitud de jóvenes que aspiran a cosas más grandes y, vislumbrando en sus corazones la posibilidad de valores más auténticos, no se dejan seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios.

Queridos jóvenes, rezo por vosotros con todo el afecto de mi corazón. Os encomiendo a la Virgen María, para que ella os acompañe siempre con su intercesión maternal y os enseñe la fidelidad a la Palabra de Dios. Os pido también que recéis por el Papa, para que, como Sucesor de Pedro, pueda seguir confirmando a sus hermanos en la fe. Que todos en la Iglesia, pastores y fieles, nos acerquemos cada día más al Señor, para que crezcamos en santidad de vida y demos así un testimonio eficaz de que Jesucristo es verdaderamente el Hijo de Dios, el Salvador de todos los hombres y la fuente viva de su esperanza. Amén. 

"así seréis fermento de nuevos cristianos y haréis que la Iglesia despunte con pujanza en el corazón de muchos"

Ángelus en Cuatro Vientos


Queridos amigos:

Ahora vais a regresar a vuestros lugares de residencia habitual. Vuestros amigos querrán saber qué es lo que ha cambiado en vosotros después de haber estado en esta noble Villa con el Papa y cientos de miles de jóvenes de todo el orbe: ¿Qué vais a decirles? Os invito a que deis un audaz testimonio de vida cristiana ante los demás. Así seréis fermento de nuevos cristianos y haréis que la Iglesia despunte con pujanza en el corazón de muchos.

¡Cuánto he pensado en estos días en aquellos jóvenes que aguardan vuestro regreso! Transmitidles mi afecto, en particular a los más desfavorecidos, y también a vuestras familias y a las comunidades de vida cristiana a las que pertenecéis.

No puedo dejar de confesaros que estoy realmente impresionado por el número tan significativo de Obispos y sacerdotes presentes en esta Jornada. A todos ellos doy las gracias muy desde el fondo del alma, animándolos al mismo tiempo a seguir cultivando la pastoral juvenil con entusiasmo y dedicación.

Encomiendo ahora a todos los jóvenes del mundo, y en especial a vosotros, queridos amigos, a la amorosa intercesión de la Santísima Virgen María, Estrella de la nueva evangelización y Madre de los jóvenes, y la saludamos con las mismas palabras que le dirigió el Ángel del Señor.

DESPUÉS DEL ÁNGELUS

Saludo con afecto al Señor Arzobispo castrense y agradezco vivamente al Ejército del Aire el haber cedido con tanta generosidad la Base Aérea de Cuatro Vientos, precisamente en el centenario de la creación de la aviación militar española. Pongo a todos los que la integran y a sus familias bajo el materno amparo de María Santísima, en su advocación de Nuestra Señora de Loreto.

Asimismo, y al conmemorarse ayer el tercer aniversario del grave accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto de Barajas, que ocasionó numerosas víctimas y heridos, deseo hacer llegar mi cercanía espiritual y mi afecto entrañable a todos los afectados por ese lamentable suceso, así como a los familiares de los fallecidos, cuyas almas encomendamos a la misericordia de Dios.

Me complace anunciar ahora que la sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en el dos mil trece, será Río de Janeiro. Pidamos al Señor ya desde este instante que asista con su fuerza a cuantos han de ponerla en marcha y allane el camino a los jóvenes de todo el mundo para que puedan reunirse nuevamente con el Papa en esa bella ciudad brasileña.

Queridos amigos, antes de despedirnos, y a la vez que los jóvenes de España entregan a los de Brasil la cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, como Sucesor de Pedro, confío a todos los aquí presentes este gran cometido: Llevad el conocimiento y el amor de Cristo por todo el mundo. Él quiere que seáis sus apóstoles en el siglo veintiuno y los mensajeros de su alegría. ¡No lo defraudéis! Muchas gracias.

Saludo en francés

Queridos jóvenes de lengua francesa, Cristo os pide hoy que estéis arraigados en Él y construyáis con Él vuestra vida sobre la roca que es Él mismo. Él os envía para que seáis testigos valientes y sin complejos, auténticos y creíbles. No tengáis miedo de ser católicos, dando siempre testimonio de ello a vuestro alrededor, con sencillez y sinceridad. Que la Iglesia halle en vosotros y en vuestra juventud a los misioneros gozosos de la Buena Noticia.

Saludo en inglés

Saludo a todos los jóvenes de lengua inglesa que están hoy aquí. Al regresar a vuestra casa, llevad con vosotros la Buena Noticia del amor de Cristo, que habéis experimentado en estos días inolvidables. Con los ojos fijos en Él, profundizad en vuestro conocimiento del Evangelio y dad abundantes frutos. Dios os bendiga hasta que nos encontremos nuevamente.

Saludo en alemán

Mis queridos amigos. La fe no es una teoría. Creer significa entrar en una relación personal con Jesús y vivir la amistad con Él en comunión con los demás, en la comunidad de la Iglesia. Confiad a Cristo toda vuestra vida, y ayudad a vuestros amigos a alcanzar la fuente de la vida: Dios. Que el Señor haga de vosotros testigos gozosos de su amor.

Saludo en italiano

Queridos jóvenes de lengua italiana. Os saludo a todos. La Eucaristía que hemos celebrado es Cristo Resucitado, presente y vivo en medio de nosotros: Gracias a Él, vuestra vida está arraigada y fundada en Dios, firme en la fe. Con esta certeza, marchad de Madrid y anunciad a todos lo que habéis visto y oído. Responded con gozo a la llamada del Señor, seguidlo y permaneced siempre unidos a Él: daréis mucho fruto.

Saludo en portugués

Queridos jóvenes y amigos de lengua portuguesa, habéis encontrado a Jesucristo. Os sentiréis yendo contra corriente en medio de una sociedad donde impera la cultura relativista que renuncia a buscar y a poseer la verdad. Pero el Señor os ha enviado en este momento de la historia, lleno de grandes desafíos y oportunidades, para que, gracias a vuestra fe, siga resonando por toda la tierra la Buena Nueva de Cristo. Espero poder encontraros dentro de dos años en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Río de Janeiro, Brasil. Hasta entonces, recemos unos por otros, dando testimonio de la alegría que brota de vivir enraizados y edificados en Cristo. Hasta pronto, queridos jóvenes. Que Dios os bendiga.

Saludo en polaco

Queridos jóvenes polacos, firmes en la fe, arraigados en Cristo. Los talentos recibidos de Dios en estos días produzcan en vosotros abundantes frutos. Sed sus testigos. Llevad a los demás el mensaje del Evangelio. Con vuestra oración y con el ejemplo de la vida, ayudad a Europa a encontrar sus raíces cristianas. 

"si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos"

Encuentro con los voluntarios de la JMJ Madrid 2011 en IFEMA


Queridos voluntarios:

Al concluir los actos de esta inolvidable Jornada Mundial de la Juventud, he querido detenerme aquí, antes de regresar a Roma, para daros las gracias muy vivamente por vuestro inestimable servicio. Es un deber de justicia y una necesidad del corazón. Deber de justicia, porque, gracias a vuestra colaboración, los jóvenes peregrinos han podido encontrar una amable acogida y una ayuda en todas sus necesidades. Con vuestro servicio habéis dado a la Jornada Mundial el rostro de la amabilidad, la simpatía y la entrega a los demás.

Mi gratitud es también una necesidad del corazón, porque no solo habéis estado atentos a los peregrinos, sino también al Papa, a mi. En todos los actos en los que he participado, allí estabais vosotros: unos visiblemente y otros en un segundo plano, haciendo posible el orden requerido para que todo fuera bien. No puedo tampoco olvidar el esfuerzo de la preparación de estos días. Cuántos sacrificios, cuánto cariño. Todos, cada uno como sabía y podía, puntada a puntada, habéis ido tejiendo con vuestro trabajo y oración el maravillo cuadro multicolor de esta Jornada. Muchas gracias por vuestra dedicación. Os agradezco este gesto entrañable de amor.

Muchos de vosotros habéis debido renunciar a participar de un modo directo en los actos, al tener que ocuparos de otras tareas de la organización. Sin embargo, esa renuncia ha sido un modo hermoso y evangélico de participar en la Jornada: el de la entrega a los demás de la que habla Jesús. En cierto sentido, habéis hecho realidad las palabras del Señor: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35). Tengo la certeza de que esta experiencia como voluntarios os ha enriquecido a todos en vuestra vida cristiana, que es fundamentalmente un servicio de amor. El Señor trasformará vuestro cansancio acumulado, las preocupaciones y el agobio de muchos momentos en frutos de virtudes cristianas: paciencia, mansedumbre, alegría en el darse a los demás, disponibilidad para cumplir la voluntad de Dios. Amar es servir y el servicio acrecienta el amor. Pienso que es este uno de los frutos más bellos de vuestra contribución a la Jornada Mundial de la Juventud. Pero esta cosecha no la recogéis solo vosotros, sino la Iglesia entera que, como misterio de comunión, se enriquece con la aportación de cada uno de sus miembros.

Al volver ahora a vuestra vida ordinaria, os animo a que guardéis en vuestro corazón esta gozosa experiencia y a que crezcáis cada día más en la entrega de vosotros mismos a Dios y a los hombres. Es posible que en muchos de vosotros se haya despertado tímida o poderosamente una pregunta muy sencilla: ¿Qué quiere Dios de mí? ¿Cuál es su designio sobre mi vida? ¿Me llama Cristo a seguirlo más de cerca? ¿No podría yo gastar mi vida entera en la misión de anunciar al mundo la grandeza de su amor a través del sacerdocio, la vida consagrada o el matrimonio? Si ha surgido esa inquietud, dejaos llevar por el Señor y ofreceos como voluntarios al servicio de Aquel que «no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mc 10,45). Vuestra vida alcanzará una plenitud insospechada. Quizás alguno esté pensando: el Papa ha venido a darnos las gracias y se va pidiendo. Sí, así es. Ésta es la misión del Papa, Sucesor de Pedro. Y no olvidéis que Pedro, en su primera carta, recuerda a los cristianos el precio con que han sido rescatados: el de la sangre de Cristo (cf. 1 P 1, 18-19). Quien valora su vida desde esta perspectiva sabe que al amor de Cristo solo se puede responder con amor, y eso es lo que os pide el Papa en esta despedida: que respondáis con amor a quien por amor se ha entregado por vosotros. Gracias de nuevo y que Dios vaya siempre con vosotros. 

"gracias y enhorabuena por el testimonio que habéis dado"

Ceremonia de despedida en Barajas


Majestades, Distinguidas Autoridades nacionales, autonómicas y locales, Señor Cardenal Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Señores Cardenales y Hermanos en el Episcopado, Amigos todos:

Ha llegado el momento de despedirnos. Estos días pasados en Madrid, con una representación tan numerosa de jóvenes de España y todo el mundo, quedarán hondamente grabados en mi memoria y en mi corazón.

Majestad, el Papa se ha sentido muy bien en España. También los jóvenes protagonistas de esta Jornada Mundial de la Juventud han sido muy bien acogidos aquí y en tantas ciudades y localidades españolas, que han podido visitar en los días previos a la Jornada.

Gracias a Vuestra Majestad por sus cordiales palabras y por haber querido acompañarme tanto en el recibimiento como, ahora, al despedirme. Gracias a las Autoridades nacionales, autonómicas y locales, que han mostrado con su cooperación fina sensibilidad por este acontecimiento internacional. Gracias a los miles de voluntarios, que han hecho posible el buen desarrollo de todas las actividades de este encuentro: los diversos actos literarios, musicales, culturales y religiosos del «Festival joven», las catequesis de los Obispos y los actos centrales celebrados con el Sucesor de Pedro. Gracias a las fuerzas de seguridad y del orden, así como a los que han colaborado prestando los más variados servicios: desde el cuidado de la música y de la liturgia, hasta el transporte, la atención sanitaria y los avituallamientos.

España es una gran Nación que, en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica. Lo ha manifestado una vez más en estos días, al desplegar su capacidad técnica y humana en una empresa de tanta trascendencia y de tanto futuro, como es el facilitar que la juventud hunda sus raíces en Jesucristo, el Salvador.

Una palabra de especial gratitud se debe a los organizadores de la Jornada: al Cardenal Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos y a todo el personal de ese Dicasterio; al Señor Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, junto con sus Obispos auxiliares y toda la archidiócesis; en particular, al Coordinador General de la Jornada, Monseñor César Augusto Franco Martínez, y a sus colaboradores, tantos y tan generosos. Los Obispos han trabajado con solicitud y abnegación en sus diócesis para la esmerada preparación de la Jornada, junto con los sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos. A todos, mi reconocimiento, junto con mi súplica al Señor para que bendiga sus afanes apostólicos.

Y no puedo dejar de dar las gracias de todo corazón a los jóvenes por haber venido a esta Jornada, por su participación alegre, entusiasta e intensa. A ellos les digo: Gracias y enhorabuena por el testimonio que habéis dado en Madrid y en el resto de ciudades españolas en las que habéis estado. Os invito ahora a difundir por todos los rincones del mundo la gozosa y profunda experiencia de fe vivida en este noble País. Transmitid vuestra alegría especialmente a los que hubieran querido venir y no han podido hacerlo por las más diversas circunstancias, a tantos como han rezado por vosotros y a quienes la celebración misma de la Jornada les ha tocado el corazón. Con vuestra cercanía y testimonio, ayudad a vuestros amigos y compañeros a descubrir que amar a Cristo es vivir en plenitud.

Dejo España contento y agradecido a todos. Pero sobre todo a Dios, Nuestro Señor, que me ha permitido celebrar esta Jornada, tan llena de gracia y emoción, tan cargada de dinamismo y esperanza. Sí, la fiesta de la fe que hemos compartido nos permite mirar hacia adelante con mucha confianza en la providencia, que guía a la Iglesia por los mares de la historia. Por eso permanece joven y con vitalidad, aun afrontando arduas situaciones. Esto es obra del Espíritu Santo, que hace presente a Jesucristo en los corazones de los jóvenes de cada época y les muestra así la grandeza de la vocación divina de todo ser humano. Hemos podido comprobar también cómo la gracia de Cristo derrumba los muros y franquea las fronteras que el pecado levanta entre los pueblos y las generaciones, para hacer de todos los hombres una sola familia que se reconoce unida en el único Padre común, y que cultiva con su trabajo y respeto todo lo que Él nos ha dado en la Creación.

Los jóvenes responden con diligencia cuando se les propone con sinceridad y verdad el encuentro con Jesucristo, único redentor de la humanidad. Ellos regresan ahora a sus casas como misioneros del Evangelio, «arraigados y cimentados en Cristo, firmes en la fe», y necesitarán ayuda en su camino. Encomiendo, pues, de modo particular a los Obispos, sacerdotes, religiosos y educadores cristianos, el cuidado de la juventud, que desea responder con ilusión a la llamada del Señor. No hay que desanimarse ante las contrariedades que, de diversos modos, se presentan en algunos países. Más fuerte que todas ellas es el anhelo de Dios, que el Creador ha puesto en el corazón de los jóvenes, y el poder de lo alto, que otorga fortaleza divina a los que siguen al Maestro y a los que buscan en Él alimento para la vida. No temáis presentar a los jóvenes el mensaje de Jesucristo en toda su integridad e invitarlos a los sacramentos, por los cuales nos hace partícipes de su propia vida.

Majestad, antes de volver a Roma, quisiera asegurar a los españoles que los tengo muy presentes en mi oración, rezando especialmente por los matrimonios y las familias que afrontan dificultades de diversa naturaleza, por los necesitados y enfermos, por los mayores y los niños, y también por los que no encuentran trabajo. Rezo igualmente por los jóvenes de España. Estoy convencido de que, animados por la fe en Cristo, aportarán lo mejor de sí mismos, para que este gran País afronte los desafíos de la hora presente y continúe avanzando por los caminos de la concordia, la solidaridad, la justicia y la libertad. Con estos deseos, confío a todos los hijos de esta noble tierra a la intercesión de la Virgen María, nuestra Madre del Cielo, y los bendigo con afecto. Que la alegría del Señor colme siempre vuestros corazones. Muchas gracias. 

"Madrid ha sido una estupenda manifestación de fe para España y para el mundo"

Audiencia General, miércoles 24 agosto 2011


Queridos hermanos y hermanas,

Hoy quisiera volver a recorrer brevemente con el pensamiento y con el corazón los extraordinarios días transcurridos en Madrid para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud. Fue, y lo sabéis, un acontecimiento eclesial emocionante; casi dos millones de jóvenes de todos los continentes vivieron, con alegría, una formidable experiencia de fraternidad, de encuentro con el Señor, de compartir y de crecimiento en la fe: una verdadera cascada de luz. Doy gracias a Dios por este don precioso, que da esperanza para el futuro de la Iglesia: jóvenes con el deseo firme y sincero de arraigar sus vidas en Cristo, permanecer firmes en la fe, caminar juntos en la Iglesia. Un gracias a cuantos han trabajado generosamente por esta esta Jornada: el cardenal arzobispo de Madrid, sus Auxiliares, los demás Obispos de España y de otras partes del mundo, el Consejo Pontificio para los Laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos. Renuevo mi reconocimiento a las autoridades españolas, a las instituciones y asociaciones, a los voluntarios y a cuantos han ofrecido el apoyo de la oración. No puedo olvidar la calurosa acogida de sus Majestades los Reyes de España, como también de todo el país.

Naturalmente, en pocas palabras no puedo describir los momentos tan intensos que hemos vivido. Tengo en la mente el entusiasmo incontenible con el que los jóvenes me recibieron, el primer día, en la Plaza de Cibeles, sus palabras ricas de esperanzas, su fuerte deseo de orientarse a la verdad más profunda y de arraigarse en ella, esa verdad que Dios nos ha dado conocer en Cristo. En el imponente Monasterio de El Escorial, rico de historia, de espiritualidad y de cultura, encontré a las jóvenes religiosas y a los jóvenes profesores universitarios. A las primeras, a las jóvenes religiosas, les recordé la belleza de su vocación vivida con fidelidad, y la importancia de su servicio apostólico y de su testimonio profético. Y queda en mí la impresión de su entusiasmo, de un fe joven, y llena de valor para el futuro, de voluntad de servir así a la humanidad. A los profesores les recordé que sean verdaderos formadores de las nuevas generaciones, guiándoles en la búsqueda de la verdad no sólo con las palabras sino también con la vida, conscientes de que la Verdad es Cristo mismo. Encontrando a Cristo encontramos la verdad. Por la noche, en la celebración del Vía Crucis, una multitud variada de jóvenes revivió con intensa participación las escenas de la pasión y muerte de Cristo: la cruz de Cristo da mucho más de lo que exige, lo da todo, porque nos conduce a Dios.

El día siguiente, la Santa Misa en la Catedral de la Almudena, en Madrid, con los seminaristas: jóvenes que quieren arraigarse en Cristo para hacerlo presente un mañana, como sus ministros. ¡Auguro que crezcan las vocaciones al sacerdocio! Entre los presentes había más de uno que había oído la llamada del Señor precisamente en las precedentes Jornadas de la Juventud; estoy seguro de que también en Madrid el Señor ha llamado a la puerta del corazón de muchos jóvenes para que le sigan con generosidad en el misterio sacerdotal o en la vida religiosa. La visita a un Centro para los jóvenes discapacitados me hizo ver el gran respeto y amor que se nutre hacia cada persona y me dio la ocasión de dar las gracias a los miles de voluntarios que dan testimonio silenciosamente del Evangelio de la caridad y de la vida. La Vigilia de oración por la noche y la gran Celebración eucarística conclusiva del día después fueron dos momentos muy intensos: por la noche una multitud de jóvenes en fiesta, para nada atemorizados por la lluvia y por el viento, permaneció en adoración silenciosa de Cristo presente en la Eucaristía, para alabarlo, darle gracias, pedir ayuda y luz; y después, el domingo, los jóvenes manifestaron su exuberancia y su alegría de celebrar al Señor en la Palabra y en la Eucaristía, para insertarse cada vez más en Él y reforzar su fe y vida cristiana. En un clima de entusiasmo encontré a los voluntarios a quienes di las gracias por su generosidad y con la ceremonia de despedida dejé el país llevando en el corazón estos días como un gran don. para que podáis sentir su presencia y la luz que viene de la fe. ¡A todos mis mejores deseos! ¡Que el Señor os bendiga siempre! Os imparto ahora la Bendición Apostólica.

Queridos amigos, el encuentro de Madrid ha sido una estupenda manifestación de fe para España y para el mundo ante todo. Para la multitud de jóvenes, procedentes de todos los rincones de la tierra, ha sido una ocasión especial para reflexionar, dialogar, intercambiarse experiencias positivas y, sobre todo, rezar juntos y renovar el compromiso de arraigar la propia vida en Cristo, Amigo fiel. Estoy seguro de que han vuelto a sus casas y vuelven con el firme propósito de ser levadura en la masa, llevando la esperanza que nace de la fe. Por mi parte sigo acompañándolos con la oración, para que permanezcan fieles a los compromisos asumidos. A la intercesión maternal de María, confío los frutos de esta Jornada.

Y ahora deseo anunciar los temas de las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud. La del año próximos, que tendrá lugar en cada diócesis, tendrá como lema “¡Estad alegres en el Señor!", tomado de la Carta a los Filipenses (4,4); mientras que en la Jornada Mundial de la Juventud de 2013 en Río de Janeiro, el lema será el mandato de Jesús: “Id y haced discípulos a todos los pueblos!" (cfr Mt 28,19). Desde ahora confío a la oración de todos la preparación de estas citas muy importantes. Gracias.

En español dijo:

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Honduras, Chile, Argentina, México y otros países Latinoamericanos. Invito a todos a dar gracias al Señor por mi visita apostólica a Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud. A la vez que agradezco de corazón a quienes han hecho posible el magnífico desarrollo de esta iniciativa, ruego, por intercesión de María Santísima, que los jóvenes que en ella han participado, «arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe», lleven al mundo entero la alegría del Evangelio, con la palabra y una vida colmada de obras de caridad. Muchas gracias.

Al término de la Audiencia en el Patio, el Papa se asomó a la Plaza y pronunció las siguientes palabras:

Queridos amigos, buenos días! Os auguro una buena jornada, alegría, buenas vacaciones y también una buena vuelta al trabajo. Que el Señor esté siempre con vosotros 

01 ¿Qué es la Jornada Mundial de la Juventud?
02 Historia de la JMJ
03 JMJ en cifras
04 Programa
05 Estructura Organizativa - Comité Organizador Local
06 Participantes
07 Financiación de las JMJ
08 Relación con las Administraciones Públicas
09 Contacto

¿Qué es la Jornada Mundial de la Juventud?
 
La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es un gran evento religioso y cultural que cada tres años reúne a jóvenes de todo el mundo durante una semana. El objetivo es compartir con los jóvenes de hoy el mensaje de Cristo, y crear un ámbito abierto y de convivencia para reflexionar juntos sobre los temas fundamentales de la existencia.
 
Es el evento más internacional y multitudinario que organiza la Iglesia Católica en todo el mundo. El Papa convoca a los jóvenes del planeta, elige el lugar del siguiente encuentro y el tema de la JMJ. También orienta el modo de prepararlo y desarrollarlo, y preside la celebración en presencia de obispos de todo el mundo.
 
Los objetivos prioritarios de la JMJ son la evangelización, la comunión eclesial con el Santo Padre y la peregrinación en la fe.
 
Hasta ahora se han organizado JMJ en 1985 en Roma (Italia), en 1987 en Buenos Aires (Argentina), en 1989 en Santiago de Compostela (España), en 1991 en Czestochowa (Polonia), en 1993 en Denver (USA), en 1995 en Manila (Filipinas), en 1997 en París (Francia), en 2000 en Roma (Italia), en 2002 en Toronto (Canadá), en 2005 en Colonia (Alemania), y la última en julio de 2008 en Sydney (Australia). Allí se convocó a los jóvenes a la siguiente JMJ en Madrid (España) del 16 al 21 de agosto de 2011, bajo el lema “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (san Pablo, carta a los Colosenses, 2, 7).
Historia de la JMJ
 
El espíritu de la JMJ comenzó en Roma durante el Jubileo de 1983-1984, llamado Año Santo de la Redención. Entre las celebraciones dedicadas a la juventud, la más importante tuvo lugar en la vigilia del Domingo de Ramos, el 15 de abril. Más de 300.000 jóvenes procedentes de todas las partes del mundo (y acogidos por cerca de 6.000 familias romanas) participaron en el Jubileo internacional de la juventud. El 22 de abril de 1984, el Santo Padre Juan Pablo II obsequió a los jóvenes con una cruz de madera que simboliza "el amor del Señor Jesús por la Humanidad” y como anuncio de que “sólo en Cristo, muerto y resucitado, está la salvación y la redención".
 
La ONU proclamó 1985 Año Internacional de la Juventud. La Iglesia Católica organizó un nuevo encuentro internacional el Domingo de Ramos, el 31 de marzo, con otros 350.000 jóvenes que se reunieron en la Plaza de San Pedro. Tras el éxito de esta convocatoria, en diciembre de ese año el Papa instituyó la Jornada Mundial de la Juventud.
 
El 23 de marzo de 1986, Domingo de Ramos, tuvo lugar en Roma la primera Jornada Mundial de la Juventud, con el lema “Siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza”, tomado de la primera Carta de San Pedro (3,15). Fue la primera de una serie de citas con jóvenes que contribuyó a atribuir al Santo Padre el calificativo de "El Papa de los jóvenes". En ella convocó a los jóvenes para la siguiente JMJ en Buenos Aires, primera Jornada Mundial de la Juventud de carácter internacional.
 
La JMJ se realiza anualmente en cada diócesis del mundo en el Domingo de Ramos, con una ceremonia principal en el Vaticano, desde 1986. Y se alterna con un gran encuentro internacional cada tres años en una gran metrópoli. Estos encuentros internacionales de varios días reciben habitualmente el nombre de Jornada Mundial de la Juventud.
 
Para facilitar la asistencia de los jóvenes, desde Santiago de Compostela en 1989 se suele celebrar entre finales de julio y mediados de agosto, pues coinciden las vacaciones de los estudiantes en el hemisferio norte y, en ocasiones, las vacaciones de invierno en el hemisferio sur.
JMJ en cifras
 
A la JMJ Madrid 2011 están invitados jóvenes de todos los países del mundo, tanto católicos como todos aquellos que quieran celebrar unos días de oración, convivencia y solidaridad muy especiales para los católicos.
 
La JMJ se concibe y desarrolla como una peregrinación de la mano del Papa, en busca de un encuentro con Cristo y con la Iglesia.
 
♦ La edad de los participantes oscila entre los 15-30 años: hombres y mujeres jóvenes con media de edad de 23,9 años, de los cuales 43% mujeres y 57% hombres (muchos de ellos universitarios).
 
♦ Según estimaciones de las autoridades locales, Manila, con 5.000.000 de jóvenes, ostenta el récord de la JMJ internacional con mayor número de participantes. La JMJ europea con mayor participación tuvo lugar en Roma en el año 2000, con 2.100.000 jóvenes.
 
♦ Es pronto para previsiones exactas de la JMJ Madrid 2011. El periodo de inscripción comenzó el 1 de julio de 2010. Por los datos que comienzan a llegar desde distintos países, la participación será muy numerosa. Los organizadores se preparan para acoger a más de 1.000.000 jóvenes. Siguiendo los porcentajes de otras JMJ, se prevé que aproximadamente un tercio sea del área metropolitana de la ciudad donde se celebra, otro tercio del país organizador, y el resto serán peregrinos de todos los países del mundo. A final de mayo hay inscritos más de 412.000 jóvenes de diferentes partes del mundo. Las delegaciones más numerosas serán las provenientes de Italia (85.000), Francia (48.000), EE.UU (26.000), Alemania (17.000) y Polonia (12.000).
 
♦ Los jóvenes acudirán a Madrid con saco de dormir y colchoneta o esterilla, y se alojarán en colegios, locales parroquiales, polideportivos y campings en 1.400 puntos diferentes. También en casas de familias de la diócesis de Madrid, Getafe y Alcalá de Henares, a las que se le ha pedido que compartan sus casas con jóvenes de todo el mundo. Será necesario preparar más de 6.000.000 comidas, a través de tickets de comida canjeables en la res de restaurantes de la hostelería madrileña
 
♦ Se ha previsto la colaboración de 20.000 voluntarios, de los cuales 4.000 serán internacionales. Los voluntarios se responsabilizarán de funciones de atención a los participantes y su acogida en estaciones de tren, autobús y aeropuerto; información a los peregrinos en puntos de la ciudad; colaboración en el centro de prensa, traducción e interpretación; y en la logística de los eventos, así como en el servicio de orden de los actos, el acompañamiento de las autoridades y la coordinación de grupos. Ya se han inscrito 18.452 de los cinco continentes. El país que más voluntarios aporta, después de España, es Polonia con 1.200 personas. Otros países que aportan un número significativo de voluntarios son Italia, Brasil y EE.UU.
 
♦ La web www.madrid11.com es la gran herramienta de organización y comunicación de la JMJ. Desde esta página, jóvenes, voluntarios, líderes y agentes de pastoral juvenil, responsables de grupos de peregrinos, informadores y cualquier interesado puede encontrar la información más actualizada sobre el evento. La web está disponible en trece idiomas: árabe, castellano, coreano, francés, inglés, alemán, italiano, polaco, portugués, ruso, ucraniano, vietnamita y chino. Cuenta con una media de 601.912 usuarios únicos y 2.917.423 páginas vistas en el mes de mayo.
 
♦ La actividad informativa y relacional de la JMJ en las Redes Sociales es una de las tareas prioritarias de la JMJ. A esta fecha, los perfiles oficiales de la JMJ en Facebook cuentan con 289.296 seguidores de diversas nacionalidades. En Facebook están disponibles páginas en 21 idiomas: castellano, alemán, francés, inglés, italiano, árabe, chino, eslovaco, esloveno, checo, maltés, lituano, polaco, portugués, japonés, croata, tagalo, vietnamita, ruso, rumano y húngaro, en su mayoría administradas por voluntarios. También la JMJ tiene una página en la red social española Tuenti, con más de 14.734 seguidores. Y twitter con 12.073 seguidores. Además la JMJ cuenta con perfiles en otras redes sociales como en abrirse son Orkut, la red social de Google utilizada por el 53,94% de la población brasileña; Mixi, la más importante de Japón; y Vkontakte, en Rusia. Así, nuestras novedades se traducen y llegan a jóvenes en su idioma. Y ya son más de un millón reproducciones en el canal YouTube.
 
♦ La cobertura mediática de las JMJ también tiene dimensiones notables. Está previsto que se acrediten cerca de 4.000 medios de los cinco continentes. Además, los actos centrales se retrasmitirán en directo a más de 30 países, sin contar las cadenas globales. Por ejemplo, en Sydney 2008, la audiencia de los actos centrales alcanzó los 600 millones de personas en todo el mundo. Ya está abierto el sistema de acreditaciones, que finaliza el 31 de julio: http://www.madrid11.com/pressoffice/es/accreditations
 
♦ La JMJ de Madrid será un evento sostenible, respetuoso con el medioambiente y cero emisiones. 100% natural es el programa que servirá de marco a todas las actividades sostenibles que se lleven a cabo durante la Jornada y que manifiestan el compromiso de celebrar una Jornada no contaminante. Zeroemissions, la compañía de Abengoa que aporta soluciones globales para luchar contra el cambio climático, calculará y compensará las emisiones directas de gases de efecto invernadero –inevitables en eventos masivos– que tendrán lugar durante la Jornada Mundial de la Juventud mediante créditos voluntarios de carbono.
 
♦ A la JMJ Madrid 2011 están invitados jóvenes de todos los países del mundo, esto también incluye a todos los jóvenes con discapacidad. La XXVI Jornada Mundial de la Juventud - Madrid 2011 es la primara JMJ plenamente adaptada a los jóvenes enfermos y con discapacidad, un impulso diferencial que se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios: servir a las necesidades de estos jóvenes, garantizando su participación y su protagonismo.
 
La meta a alcanzar es que estos jóvenes puedan participar en las distintas actividades y actos organizados, previendo cuáles serán sus necesidades más cotidianas. Para ello, se está trabajando intensamente en preparar de forma adecuada su acogida teniendo presente siempre las diferentes realidades de la discapacidad; auditiva, física/orgánica, intelectual y visual.
 
Madrid se convertirá en agosto en la capital mundial de los jóvenes, esperando cerca de 4.000 peregrinos con algún tipo de discapacidad, se estiman más de 700 sillas de ruedas y más de 1.500 peregrinos se alojarán en centros plenamente adaptados y accesibles.
 
Siguiendo el expreso deseo del Santo Padre Benedicto XVI, los jóvenes enfermos y con discapacidad tendrán un protagonismo especial, estando cerca del Papa en los actos centrales de Cibeles y Cuatro Vientos, en secciones preferentes y adaptadas a todas las realidades y necesidades. Dentro de este voluntad, cabe destacar el encuentro del Papa con jóvenes enfermos y con discapacidad en la Fundación Instituto San José el sábado 20 de agosto.
 
Asimismo, cabe destacar que pensando siempre en las personas con discapacidad, desde la Sección, se están llevando a cabo los siguientes proyectos: Formación específica a voluntarios, la Carpa de la discapacidad “capacitados en el Amor” situada en el madrileño parque de El Retiro como importante punto de información y encuentro de la realidad cristiana de las personas con discapacidad y enfermos, el programa “Amor en un lenguaje sencillo”; dirigido a los jóvenes con discapacidad intelectual, se han desarrollado una serie de tablas pictográficas que se utilizarán para comunicarse con estos jóvenes, y la adecuación de alojamientos, entre otros. 

 

Programa
 
La agenda prevista de la JMJ es la siguiente:
 
♦ 11 – 15 de agosto
 
Programa Días en las Diócesis, por toda la geografía española.
 
♦ Martes 16 de agosto
 
20:00: Misa de inauguración de la JMJ, presidida por el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y concelebrada por los obispos y sacerdotes participantes en la JMJ, en la plaza de Cibeles.
 
♦ Jueves 18 de agosto
 
12:00 Llegada del Papa al aeropuerto de Barajas. Ceremonia de bienvenida en el Pabellón de Estado.
12:40 Recorrido de entrada a Madrid en Papamóvil y llegada  a la Nunciatura.
19:30 Acto de bienvenida al Papa en Cibeles.
 
♦ Viernes 19 de agosto
 
10.00  Visita de cortesía a Sus Majestades los Reyes de España en el Palacio de la Zarzuela de Madrid.
11:30 Encuentro del Papa con religiosas jóvenes en el Patio de los Reyes del Monasterio de El Escorial.
12:00 Encuentro del Papa con profesores universitarios jóvenes, en la Basílica de El Escorial
17:30 Encuentro oficial con el Presidente del Gobierno en la Nunciatura Apostólica de Madrid.
19:30 Vía Crucis en la plaza de Cibeles, presidido por el Papa.
 
♦ Sábado 20 de agosto
 
10:00 Misa del Papa para seminaristas en la catedral de la Almudena.
19:40 Encuentro del Papa con enfermos y discapacitados, en la Fundación Instituto San José
20:30 Vigilia del Papa con los jóvenes en el aeródromo de Cuatro Vientos.
 
♦ Domingo 21  de agosto
 
09:00 Llegada del Papa a Cuatro Vientos y recorrido en Papamóvil por la zona.
09:30 Comienzo de la misa de clausura de la JMJ.
17:30 Encuentro del Papa con los Voluntarios de la JMJ en el recinto ferial IFEMA.
18:30 Despedida oficial al Papa en el aeropuerto de Barajas

Festival Cultural
 
El Festival de la Juventud es el conjunto de actividades artísticas y culturales que se desarrollan en la semana de la JMJ. Incluye actividades muy variadas: música y danza; teatro; exposiciones de pintura, escultura, fotografía, decoración y diseño de espacios urbanos; muestras de la labor social de la Iglesia en los cinco continentes; itinerarios biográficos de santos y misioneros; recorridos históricos; cine y producciones audiovisuales; y en general, actividades que afronten cuestiones de actualidad desde una perspectiva cristiana.
 
Alrededor de 300 actividades de 37 países de los cinco continentes que convertirán la capital española en un centro cultural de primer orden. Todas las actividades del programa se celebrarán a lo largo de todo el día y parte de la noche para aprovechar al máximo la amplia oferta disponible en Madrid.
 
Además, se prevé que los Museos, monumentos, Patrimonio Nacional, etc., ofrezcan un horario ampliado, para facilitar que muchos jóvenes venidos de lejos puedan conocer los tesoros artísticos de España.
 
El día principal del Festival de la Juventud es el miércoles 17, pero habrá actividades variadas desde el lunes 15 hasta el viernes 19.
 
Catequesis
 
Las mañanas del miércoles 17, jueves 18 y viernes 19, los jóvenes podrán participar en sesiones de catequesis: reuniones de jóvenes, agrupados por lenguas, con obispos venidos de todo el mundo, para conocer mejor la figura y el mensaje de Jesucristo.
 
Se celebrarán en total unas 220 sesiones, para grupos entre 100 y 15.000 personas, en iglesias, polideportivos, cines, colegios, etc.
 
La determinación de los contenidos de estas sesiones y la elección de los obispos catequistas corresponde al Consejo Pontificio para los Laicos, el departamento de la Santa Sede del que dependen las JMJ.
 
Días en las Diócesis
 
El programa "Días en las Diócesis" se desarrolla la semana anterior a la JMJ. Del 11 al 15 de agosto de 2011, muchas diócesis españolas ofrecen a los jóvenes venidos del extranjero la posibilidad de un tiempo de convivencia con otros jóvenes, en preparación de la JMJ.
 
El plan de esos días varía según las diócesis e incluye actividades culturales, visitas históricas, momentos de fiesta y también tiempos de oración y celebración en los santuarios y lugares de peregrinación, que forman parte de la identidad religiosa local.
 
Cerca de 60 diócesis españolas acogerán a los jóvenes. Cada una ofrece alojamiento gratuito en colegios, centros parroquiales, polideportivos y casas particulares. En cambio, los planes de cada diócesis varían respecto a la manutención: en algunos casos se ofrecerá gratuitamente y en otros los peregrinos tendrán que cubrir sus gastos. Para esto, cada grupo se pondrá en contacto directo con la diócesis de acogida, para llegar a un acuerdo.
 
A fecha de hoy, calculamos que participarán en el Programa “Días en las Diócesis” aproximadamente 300.000 jóvenes (equivalente al 50% de los participantes en la JMJ procedentes de otros países), distribuidos por toda la geografía española. En marzo, hay ya 155.812 inscritos en este programa.
Estructura Organizativa 
 
El Papa encarga la organización de la JMJ al Pontificio Consejo para los Laicos cuyo presidente es el cardenal Stanislaw Rylko (Polonia), el secretario Mons. Josef Clemens (Alemania); el subsecretario Prof. Guzmán Carriquiry (Uruguay) y el director de la sección Jóvenes, P. Eric Jacquinet (Francia).
 
La preparación directa de la JMJ se confía a al Comité Organizador Local (COL) cuyo presidente es el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, y el coordinador general es Mons. César A. Franco Martínez, obispo auxiliar de Madrid.
 
El Comité está compuesto por Mons. Fidel Herráez y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispos auxiliares de Madrid, y cuenta con los siguientes miembros:
 
Javier Cremades, organizador de los Actos Centrales
Yago de la Cierva, director ejecutivo
Joaquín Díaz, director de Logística
Carla Diez de Rivera, directora de Cultura
Fernando Giménez Barriocanal, director financiero
Javier Igea, responsable de las actividades en las diócesis
Ángel Matesanz, encargado de la preparación pastoral
Gregorio Roldán, secretario general y responsable de Acogida
Rafa Rubio, director de Comunicación
 
El Comité cuenta con tres asesores:
 
María Rosa de la Cierva (secretaria general de la Provincia Eclesiástica de Madrid) Mons.
Tomás Juárez (administrador del Arzobispado de Madrid)
José Miguel Abat (director gerente de la Fundación Madrid Vivo)
 
Además, un Comité Operativo (COP), presidido por el Coordinador General y coordinado por el Director Ejecutivo, controla la implementación de los trabajos preparatorios según un calendario y coordina a las diferentes áreas implicadas en la organización.
 
Dichas áreas son las siguientes: Acogida, Alojamientos, Transporte, Infraestructuras, Seguridad y Acreditaciones, Manutención, Sede de Cibeles, Sede de Recoletos, Sede de Cuatro Vientos, Sedes complementarias, Contenidos de Actos Centrales, Ambientación Ciudadana, Cultura, Voluntarios, Días en las Diócesis, Comunicación y Operaciones de los Medios.
 
Participan también en las reuniones del Comité Operativo las tres funciones corporativas: secretaría general, dirección financiera y dirección ejecutiva.
Participantes
 
El 1 de julio de 2010, con la inscripción de Benedicto XVI como primer participante, se inició el proceso de inscripciones en la JMJ. Según los datos disponibles, hay 405.000 jóvenes inscritos online.
 
La inscripción en la JMJ es a través de la web www.madrid11.com El sistema se puede utilizar en cinco idiomas (español, inglés, francés, italiano y polaco) y cuenta con un soporte telefónico 24 horas en inglés y español.
 
La participación en los actos religiosos es completamente gratuita: no se paga por asistir a las ceremonias religiosas ni a los actos con el Papa.
 
El Comité organizador de la JMJ ha publicado las modalidades de participación de los peregrinos y las cantidades con las que los jóvenes contribuyen a sus gastos. Esas cantidades se fijan en función de tres factores: los servicios que solicita (alojamiento, comidas, sólo inscripción); la duración de la estancia (la semana completa o sólo el fin de semana); y el país de procedencia: los peregrinos de países con mayor capacidad económica pagarán más y los de países con menores posibilidades, pagarán menos.
 
Concretamente, las contribuciones para la JMJ 2011 oscilan entre los 210 € para los que provienen de países desarrollados y solicitan alojamiento y comida durante toda la semana, y los 30 €, para quienes están sólo el fin de semana y procedan de países menos favorecidos. Las contribuciones suponen un 20% menos que la precedente JMJ de Sydney 2008.
 
Todas las modalidades de inscripción incluyen seguro de accidente, transporte público por la ciudad durante la semana de la JMJ, mochila del Peregrino (con los libros para las ceremonias y el plan cultural, abanico, gorro y camiseta, una guía de Madrid y demás complementos), entrada gratuita a las actividades culturales del Festival de la Juventud (conciertos, exposiciones, visitas a museos, etc.) y acceso prioritario a las zonas reservadas para inscritos en los actos centrales de la JMJ.
 
Existe un Fondo de Solidaridad al que pueden contribuir los asistentes mediante un donativo voluntario de 10 euros. Ese dinero se destina a sufragar los gastos para que puedan participar jóvenes de países menos favorecidos económicamente, y así lograr que la Jornada de la Juventud sea verdaderamente Mundial.
Financiación de las JMJ
 
La JMJ se autofinancia: dos tercios de los gastos son cubiertos por los jóvenes que se inscriben y que contribuyen a los gastos generales; y la otra tercera parte se cubre con patrocinios de empresas y donativos personales.
 
Los particulares que quieren apoyar la JMJ tienen dos formas de hacerlo:
 
- Enviar un SMS al 28004 (Movistar, Orange y Vodafone) con la palabra JMJ (coste del mensaje 1,20 euros - íntegros para el Fondo de Solidaridad).
 
- Utilizar la plataforma www.muchasgracias.info para realizar su donativo, en la cantidad que se desee y aplicada a la finalidad que se prefiera. Con un clic, los donantes eligen el destino de sus aportaciones: ornamentos para las ceremonias religiosas, transporte de discapacitados, becas para voluntarios y hasta 50 opciones más, incluyendo viajes de jóvenes de países desfavorecidos a través del Fondo del Solidaridad. La web está disponible en dos idiomas: inglés y español.
 
Sobre los patrocinios de empresas, la JMJ 2011 ha sido declarada Acontecimiento de Excepcional Interés Público en la Ley de Presupuestos Generales del Estado 2010. Por consiguiente, las Empresas Patrocinadoras de la JMJ se benefician de las deducciones fiscales establecidas en el artículo 27 de la Ley de Régimen Fiscal de entidades sin fines lucrativos e incentivos fiscales al mecenazgo (Ley 49/2002). Se trata de un régimen jurídico común a otros acontecimientos de excepcional interés público, como el Año Santo Xacobeo 2010, Caravaca Jubilar 2010, la 33ª Copa del América, la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812 o el Programa de preparación de los deportistas españoles que competirán en los Juegos Olímpicos de «Londres 2012». Estas facilidades para las empresas revierten en un beneficio para el Estado: solo en concepto de IVA, en el caso de la JMJ, ingresará más de 25 millones de euros frente a los 18 que se prevé dejar de percibir en incentivos fiscales.
 
Por el modo en que se está organizando (apoyándose en contribuciones en especie de empresas, en la colaboración de numerosos voluntarios y en las peticiones a particulares para cubrir necesidades concretas), será “muy española, austera y festiva”, según palabras del cardenal arzobispo de Madrid, en la presentación del la JMJ en la Santa Sede el 6 de octubre de 2010. Aunque es pronto para dar un presupuesto cerrado, se ha presentado un primer cálculo que supondrá alrededor de los 50 millones de euros para las principales partidas.
 
La actividad generada por la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid supondrá coste cero para el contribuyente y una inyección de más de 100 millones de euros para la economía española. A este beneficio ha añadido el impacto internacional que para la marca España supondrá la imagen de un país capaz de organizar y atraer a más de un millón de jóvenes de todo el mundo.
 
De la gestión de las desgravaciones se encarga un Consorcio compuesto por representantes de Presidencia del Gobierno, del Ministerio de Economía y Hacienda, del Ayuntamiento de Madrid, de la Comunidad de Madrid y del Arzobispado. Este consorcio, denominado Comité de Apoyo a la Jornada Mundial de la Juventud, se constituyó el 30 de septiembre de 2010 y certifica que las inversiones de las empresas patrocinadoras de la JMJ se adecuan a los objetivos previstos.
 
Por el momento se han inscrito en el programa de patrocinios empresas como Banco Santander, Telefónica, El Corte Inglés, Endesa, FCC, OHL, Abengoa, Bankinter, ACS, Cocacola, Mahou, Club Internacional del Libro, Magnificat y muchas otras; y también empresas de comunicación, que colaboran con aportaciones en espacios publicitarios. La lista completa y actualizada puede consultarse en www.madrid11.com
 
Por último, la JMJ recibe también el apoyo económico de la Fundación Madrid Vivo, una fundación independiente creada en 2009 y formada por personalidades de la vida social y económica del país. El primer objetivo de esta Fundación, al que luego seguirán otros, es colaborar en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud del 2011. Participan en esta fundación personas de diversos perfiles que consideran que la espiritualidad es un factor esencial para revitalizar la sociedad española y, especialmente, la región de Madrid. La Fundación Madrid Vivo está presidida por Iñigo de Oriol, y el Secretario General es Javier Cremades.
 
Los organizadores han puesto en marcha un sistema transparente de contratación de proveedores, mediante concursos públicos. Partidas como el catering, las obras de adaptación de las sedes, el montaje de escenarios, la instalación audiovisual o el merchandising se adjudicarán mediante este sistema. A día de hoy más del 90% de los contratos se han adjudicado a empresas españolas. La información sobre los concursos abiertos está disponible en www.madrid11.com/concursos-proveedores.
 
Otro dato destacable es el sistema de manutención, serán cerca de 6.000.000 de comidas en la red de hostelería de la Comunidad de Madrid gracias a un acuerdo con las asociación hostelera Fehrcarem (Asociación de Cadenas de Restauración Moderna).

 

Relación con las Administraciones Públicas
 
Las administraciones públicas españolas (Gobierno central, Comunidad Autónoma de Madrid y Ayuntamiento de la ciudad) han firmado respectivos acuerdos de colaboración con la organización de la JMJ. Desde el primer momento, la respuesta de los tres ámbitos de la Administración del Estado ha sido de gran colaboración. Como ha comentado el cardenal Rouco Varela, “la relación con las autoridades para la organización de la JMJ es muy buena”.
 
Para articular esta colaboración, en noviembre de 2009 se creó una Comisión Mixta, con representantes de las tres administraciones públicas, que coordina la preparación logística y técnica de la JMJ.
 
Las instancias públicas representadas en el Comité de Apoyo son la Administración General del Estado –a través del Ministerio de la Presidencia y el Ministerio de Economía y Hacienda-, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital. El Arzobispado de Madrid, entidad organizadora de la JMJ, también forma parte de este consorcio. Asimismo, se ha firmado un acuerdo con la Federación de Municipios de Madrid por el que sus ayuntamientos ofrecen instalaciones a los asistentes a la JMJ.
 
Las distintas administraciones públicas no contribuyen económicamente al evento, sino que colaboran facilitando instalaciones públicas (las sedes de los actos, tan numerosos que tienen que celebrarse en lugares públicos; espacios para actividades culturales; colegios y polideportivos para el alojamiento de los peregrinos, etc.), y los servicios generales (seguridad, protección civil, transporte y tráfico, etc.), en razón del interés general del evento, como ya hacen en otros actos de esta magnitud.
 
Una de las formas en que el Gobierno colabora con la JMJ es con la concesión visados gratuitos a los peregrinos de la JMJ. En cada país existe un coordinador para la concesión de visados nombrado por la Conferencia episcopal, que colabora estrechamente con los Consulados de España para la tramitación de las solicitudes, y asegura que quien reciba el visado es realmente un peregrino inscrito en la JMJ, y que se ha comprometido a regresar a su país al terminar la JMJ: Gobierno y Comité organizador trabajan coordinadamente.
 
En resumen, la JMJ es un evento internacional que atraerá a jóvenes de todo el mundo, por lo que hay que trabajar y contribuir para dar una magnífica imagen de Madrid y de España al mundo. Esa labor común necesita una acción coordinada entre empresas privadas, instituciones y organismos públicos.
Contactos
 
Oficina de prensa JMJ
Departamento Comunicación Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011
 
Ribera del Sena 21 (Edificio Apot) 4ª
28042 Madrid (España)
 
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Atención medios internacionales: internationalpressoffice@jmj2011madrid.com

 

Estación 1: La última cena
 
Nombre: Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno
Paso: Última Cena
Autor: Francisco Salzillo Alcaraz
Año: 1763
Ciudad: Murcia
 
La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno va a participar en el Via Crucis de la JMJ con su paso de la "Última Cena" (1763). El paso muestra a Jesús y a sus discípulos en el momento de la celebración de la última cena, sentados en torno a una larga mesa que se llena de productos naturales para la procesión. Fue creado, como la mayoría de los pasos que forman parte del patrimonio de la Cofradía, por Francisco Salzillo (1707-1783) y sustituyó al que antes había producido su padre, Nicolás Salzillo. La creación del paso de la Última Cena coincide con la etapa de madurez y de mayor producción de Francisco Salzillo, que también coincidió con un largo periodo de paz para España, el de gran parte de los reinados de Fernando VI y Carlos III (1759-1788). La fundación de la Cofradía se remonta al año 1600 y recibió el título de Real en 1903, cuando el Rey Alfonso XIII fue nombrado mayordomo.
 
En total, la Cofradía cuenta con nueve pasos, entre los que se encuentra el famoso "Nuestro Padre Jesús el Nazareno", figura anterior a 1600, traída desde Italia por el padre Butrón y a partir de la cual se creó la Cofradía. El paso de la Última Cena se porta 
a hombros en procesión por las calles de Murcia.
 
Los Nazarenos de Jesús se distinguen por la diferente hechura de su túnica morada, al estilo murciano. Una característica que los identifica es que no llevan capas.
 
Además de un museo de Salzillo en el que se exponen las obras del autor, la Cofradía lleva también otros proyectos como los "Voluntarios de Jesús", con el que se pretende ayudar a diferentes proyectos de caridad. Como ellos mismos describen, "estas iniciativas parten de la conciencia cristiana de cada uno de los miembros de esta Cofradía. Ser voluntario es un don del Señor, todos estamos llamados a dejarlo todo para cumplir el Evangelio. Un voluntario ama a los demás, se entrega a los demás, siente una enorme paz interior, se siente amado por Dios y se siente Hijo de Dios. Cuando nos damos a los demás, nos vamos vaciando de nosotros mismos."
 
Vídeos:
Estación 2: El beso de Judas
 
Nombre: Fervorosa y Muy Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima del Gran Perdón
Paso: El beso de Judas
Autor: Antonio Castillo Lastrucci
Año: 1961
Ciudad: Málaga
 
La Hermandad del Prendimiento de Málaga, será la que dé forma a la segunda estación del Via Crucis de la JMJ con el paso de "El Beso de Judas".
 
La Hermandad fue fundada en Abril de 1925 por los Asentadores del Mercado de Mayoristas en la Parroquia de Santo Domingo bajo el título de “Sagrado Prendimiento de Nuestro Señor Jesucristo”. Debido a la inestabilidad económica y a la dificultad de aquellos años la Hermandad desapareció, pero volvió a reorganizarse en diferentes ocasiones. En 1948 un grupo de antiguos hermanos llevaron a cabo la reorganización de la Hermandad.
 
En la década de los años setenta, la Cofradía sufrió una grave crisis coincidiendo con la situación compleja que se vivía en la España de la época. Esta crisis también afectó al resto de las Hermandades de la Semana Santa malagueña, pero la llegada de los años ochenta supuso un empuje definitivo para la vida de la Hermandad, gracias a la incorporación de la juventud y de las mujeres. Las mujeres de la Hermandad, además de agruparse en una Junta de Damas que ayudaba a la Hermandad en la realización de proyectos concretos, se fueron incorporando a distintos cargos tanto de la Junta de Gobierno como de la procesión.
 
El Taller de Empleo de la Hermandad cumple una importante labor social dando trabajo a personas desempleadas de más de veinticinco años, además de recuperar y enseñar oficios artesanales cofrades ya desaparecidos o con poco arraigo en la ciudad, como, por ejemplo, la orfebrería, el bordado, la imaginería religiosa y la sastrería cofrade.
 
El primer Hermano Mayor de la Hermandad, D. Antonio Castro Ruiz, encargó al escultor sevillano Antonio Castillo Lastrucci el grupo escultórico de "El Beso de Judas". Esta figura fue destruida durante la quema de conventos de 1931, por esto, en Marzo de 1960, D. Eduardo Martín Macías, Hermano Mayor adjunto de la Hermandad, fue al 
taller de Castillo para encargarle una imagen de Jesús y Judas semejante a la primitiva imagen que este mismo escultor talló en 1927 para la Cofradía.
 
Antonio Castillo Lastrucci (1882-1967), fue discípulo del escultor Antonio Susillo Fernández. En 1923 instala su taller en otro lugar de la ciudad y se dedica de lleno a realizar imágenes procesionales. Está considerado uno de los más grandes escultores imagineros del siglo XX, sobre todo en Sevilla al ser de los que más imágenes realiza para su Semana Santa.
 
Vídeos:
Estación 3: Negaciones de san Pedro
 
Nombre: Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús en el Paso de 'El Prendimiento
Paso: La Negación de san Pedro
Autor: Federico Coullaut-Varela
Año: 1947
Ciudad: Orihuela, Alicante.
 
 
Los orígenes de la Hermandad se remontan hasta el s.XVII, pero fue en 1943 cuando, en la iglesia de San Sebastián de Orihuela,se funda la Hermandad del Prendimiento. El paso de "La Negación de San Pedro", uno de los tres tercios de la Hermandad, es el que va a estar presente en el Via Crucis de la JMJ como tercera estación.
 
Aunque las primeras noticias que tenemos de este paso dentro de la Semana Santa de Orihuela son de 1759, el paso fue encargado a Federico Coullaut-Valera en 1957 y fue bendecido en Madrid un año más tarde. El paso muestra a Jesús prendido por unos sayones mientras unas criadas, acompañada por una anciana y sentadas en un banco observan la escena en la que una persona pregunta a san Pedro por su relación con Jesús y aquél el niega por tercera vez.
 
Videos:
Estación 4: Jesús sentenciado a muerte
 
Nombre: Cristo de Medinaceli
Paso: Jesús de Medinaceli
Autor: Anónimo
Año: s. XVII
Ciudad: Madrid
 
 
El Cristo de Medinaceli, de Madrid, va a participar en el Via Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud, siendo la imagen que se utilizará en la cuarta estación. El Cristo es de la primera mitad del siglo XVII. Se sabe que fue tallado en Sevilla, lo que no es tan seguro es su autoría. Unos se la atribuyen a Luis de la Peña, pero la gran mayoría cree que es de Francisco de Ocampo. La imagen se realizó por encargo de la comunidad de los Padres Capuchinos de Sevilla, quienes la trasladaron al norte de África, a la Mámora, donde fue capturada en 1681 por Musley Ismael y su ejército.
 
La historia dice que el Rey Muley, ordenó que la imagen fuera arrastrada por las calles en señal de odio contra la religión cristiana. Fue un Padre de la Orden de la Santísima Trinidad, Fray Pedro de los Ángeles, el que arriesgando su vida y presentándose ante el rey, solicitó el rescate de la imagen. Se logró convencer al rey Muley de que tasara el rescate de la imagen pagando su peso en oro. La leyenda asegura que la balanza se equilibró exactamente cuando se acumularon treinta monedas, la misma cantidad por la que Judas entregó a Jesus. El primer nombre por el que se conoció a esta imagen de Cristo fue la de "Jesús del Rescate".
 
La imagen pasó después a Tetuán, de allí a Ceuta, por Gibraltar a Sevilla y de ahí hasta Madrid. Ya en Madrid la imagen fue entronizada en el convento de los Padres Trinitarios Descalzos, junto al que en 1689 se le erigió una capilla, donación de los Duques de Medinaceli.
 
A comienzos de la Guerra Civil, en 1936, los devotos y vecinos del convento lograron impedir que la imagen fuera destruida. Los frailes ocultaron la imagen en una caja de madera, envuelta en sábanas, en los sótanos del convento, pero acabaron encontrándola. El Cristo peregrinó por España hasta acabar en la ciudad de Ginebra junto a otras obras de arte. Cuando terminó la guerra fue recuperada la talla. La víspera de San Isidro de 1939, el día 14 de mayo, todo el pueblo de Madrid se organizó en solemne procesión acompañando la imagen hasta el altar de su templo.
 
El primer viernes de marzo, muchísimas personas acuden a venerar al Cristo de Medinaceli, aguantando colas y lo que les venga encima hasta conseguir besarle los pies y formularle tres peticiones. Pero la devoción hacia esta imagen no acaba ahí. Existe la posibilidad de dejarle mensajes al Cristo de Medinaceli en Internet y, hasta ahora, hay más de 6.100 mensajes enviados.
 
A la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús, fundada en 1710, perteneció gran parte de la nobleza española incluidos los miembros de la Casa Real y el Duque de Medinaceli, que Vía Crucis Jornada Mundial de la Juventud 7ostentó siempre el título de Hermano Mayor. En la actualidad son unos 8.000 los miembros inscritos, con mención también para tantas otras Esclavitudes filiales registradas en muchas otras partes de España y aún del extranjero 

 

Estación 5: Jesús cargado con la Cruz
 
Nombre: Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena
Paso: Padre Jesús del Gran Poder
Autor: D. José Rodríguez Fernández Andés, Juan Pérez Calvo
Año: 1942
Ciudad: Madrid
 
En 1940, un grupo de sevillanos que vivían en Madrid decidieron fundar una Hermandad y Cofradía de Nazarenos. Así nació la Cofradía y tiene la suerte de poder decir que es la más antigua de Madrid entre las que se denominan de inspiración andaluza. Además, la Hermandad mantiene una especial vinculación con las Hermandades sevillanas del Gran Poder y Macarena. El Título de "Real" lo ostenta desde 1987, cuando el rey Juan Carlos I fue nombrado Hermano Mayor Honorario.
 
El Cristo que representa a la Cofradía y que va a participar en el Via Crucis de la JMJ como la imagen de la quinta estación, fue esculpido por el sevillano José Rodríguez y Fernández Andés, autor de imágenes de algunas hermandades muy populares de Sevilla, y fue bendecido en 1942. El paso que lleva esta figura es de madera tallada y dorada, obra de Juan Pérez Calvo Ferún en 1964.
 
La Hermandad realizó su primera Estación de Penitencia en la madrugada del Viernes Santo de 1946, únicamente con el paso del Señor del Gran Poder. El 25 de Marzo de 1948, Jueves Santo, salió por vez primera el paso de la Santísima Virgen de la Esperanza, continuando hasta nuestros días realizándose la salida de la Cofradía en la tarde-noche del Jueves Santo, por el tradicional escenario sacro que conforman las vetustas calles del imperial Madrid.
 
Además de participar con Cáritas en su parroquia (Nuestra Señora del Buen Consejo, antigua catedral de San Isidro), la Hermandad otorga la Beca “Esperanza Macarena de Madrid” para costear la formación de un seminarista. Para el "Grupo Joven", que también participa en las procesiones, la Hermandad organiza concursos fotográficos y diversas actividades, incluyendo aquellas destinadas a su formación religiosa.
 

 

Estación 6: Jesús cae bajo el peso de la Cruz
 
Nombre: Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura
Paso: Cristo Caído camino del Calvario
Autor: Mariano Benlliure
Año: 1942
Ciudad: Úbeda
 
La escultura del Cristo caído, imagen titular de esta cofradía ubetense, dará forma a la sexta estación, en la que se recuerda la caída del Señor cuando ascendía cargado con la cruz hacia el Calvario.
 
La obra es una de las últimas esculturas realizadas por el escultor español Mariano Benlliure. Se trata, por lo tanto de una escultura en la que se suma la madurez artística de toda una vida dedicada a este arte. El escultor entrega la obra a la cofradía en 1942.
 
Esta imagen no es la habitual representación de Cristo caído. La figura representa a un Cristo levantándose de la caída, en el que extiende su brazo derecho tratando de equilibrarse mientras se alza. Este motivo da esperanza a quien lo observa: tras la caída el mismo Cristo se vuelve a levantar, enseñándonos que el peso de la cruz siempre se puede levantar
Estación 7: El Cirineo ayuda a llevar la Cruz de Jesús
 
Nombre:  Cofradía del Dulce nombre de Jesús Nazareno
Paso: Nuestro Padre Jesús de las Misericordias
Autor: Anónimo
Año: s. XVII
Ciudad: León
Web oficial: http://jhsleon.com/
 
El séptimo paso del Via Crucis que tendrá lugar en Madrid durante la JMJ estará representado por esta cofradía y sus tallas de "Nuestro Padre Jesús el Nazareno" y del "Cirineo". De la figura del Nazareno sólo se conserva original la cabeza debido a que en un incendio se perdió el resto. Tampoco se conoce con seguridad el autor, pero se cree que podría tratarse de Pedro de la Cuadra. Lo que sí que se sabe es que se trata de una obra de la Escuela Castellana, realizada entre 1610 y 1650 en un taller de Valladolid, que en aquella época era el principal centro de imaginería de la mitad Norte de España.
 
La Cofradía del Dulce Nombre de Jesús el Nazareno fue fundada en el año 1611. En esta época, aquél que aspirara a formar parte de la Cofradía debía poseer y exhibir las virtudes de "piedad, devoción, religiosidad, rigor, constancia y buenas costumbres". El Viernes Santo todos los hermanos tenían que asistir a la "Procesión del Calvario", acto principal de la Cofradía, con cruces a cuestas, túnica negra, soga de esparto al cuello o ceñida a la cintura y un rosario en la mano, pudiendo, si el hermano lo deseaba, cubrir el trayecto de la procesión descalzo.
 
En 1998, la Dirección General de Turismo declaró a los actos organizados por la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de "Interés Turístico Nacional".
 
Hoy día, la Cofradía también cuenta con tres bandas musicales, un equipo de montaje encargado de cuidar el patrimonio de la Cofradía, limpieza de enseres, pequeñas reparaciones, etc., y de un grupo de monaguillos compuesto por alrededor de setenta niños de entre siete y quince años
Estación 8: La Verónica enjuga el rostro de Jesús
 
Nombre: Hermandad de la Candelaria o Hermandad del Santísimo Sacramento del Altar y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Misericordias, María Santísima de la Candelaria y Santa Mujer Verónica.
Paso: Nuestro Padre Jesús de las Misericordias
Autor: Francisco Pinto
Año: 1976
Ciudad: Jerez
 
La Cofradía participará con Nuestro Padre Jesús de las Misericordias en la octava estación del Via Crucis de la JMJ. La creación de esta Hermandad de la Candelaria se remonta al año 1954 y su origen está ligado a un grupo de componentes del barrio de Santa Ana.
 
El mismo año en que se aprueban sus reglas, 1957, desfilan procesionalmente con una representación de sus hermanos, portando el hábito propio de la Cofradía: túnica morada, antifaz de terciopelo morado sobre el que va bordado en oro el escudo de la Hermandad y capa blanca.
 
Esta Hermandad sacó por primera vez la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Misericordias a la calle al año siguiente, el Lunes Santo, 31 de marzo de 1958. Debido a que la imagen se vio invadida por polilla y carcoma, hubo que destruirla y realizar una nueva, que corrió a cargo del imaginero jerezano Francisco Pinto, hijo del tallista que realizó el primer paso de misterio de la hermandad.
 
En 1958, se hizo hermano mayor honorario de la Cofradía al ministro de Justicia y, debido a la advocación de las Misericordias del Señor, se le invitaba cada año a otorgar la libertad a un preso de la cárcel de Jerez (a punto de terminar su condena) con motivo de la estación de penitencia. Esto se cumplió durante 19 años hasta 1977, año en que las autoridades eclesiásticas suprimieron estas concesiones.
 
El paso representa el momento en que la Verónica enjuga el rostro de Jesús y éste deja impreso su rostro en el paño
Estación 9: Jesús despojado de sus vestiduras
 
Nombre: Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras, María Santísima del Dulce Nombre y San Juan Evangelista
Paso: Jesús Despojado de sus Vestiduras
Autor: Manuel Ramos Corona
Año: 1989
Ciudad: Granada
 
El 13 de Mayo de 1986 se fundó la que hoy se conoce como la Hermandad de Jesús Despojado. Esta Hermandad granadina formará parte del Via Crucis de la JMJ con el Cristo Despojado de sus Vestiduras en la novena estación.
 
En sus comienzos, la Hermandad comenzó en la de la Parroquia de San Emilio, en febrero de 1988. Una de las acciones que llevó a cabo la Cofradía  fue la incorporación de ésta a la vida parroquial, con la labor de catequistas y catecúmenos cofrades, la incorporación a la Caritas oarroquial y a numerosos actos y cultos de la parroquia. En 1991, se trasladaron a la nueva Parroquia de San Emilio, construida enfrente de la antigua y el Domingo de Ramos de 1995 tuvo lugar a primera salida del Cristo.
 
En 1987, se encargó la figura de Jesús Despojado a Manuel Ramos Corona. Las imágenes del Misterio empiezan a elaborarse a partir de 1990 y en 2001 se completa con la escena con la Magdalena y de otro romano. El paso se talló en estilo barroco cartujano por Antonio Ibáñez y Joaquín Pineda, con diseño de un miembro de la Cofradía: Luis Ignacio Fernández-Aragón.
 
La Cofradía, que se fundó por jóvenes con una media de edad de tan sólo 18 años, cuenta con una Vocalía de Juventud que anima a los jóvenes a participar en las múltiples actividades que organizan como gymkanas, visitas a la sedes de diferentes Hermandades, convivencias y otras muchas actividades
Estación 10: La Crucifixión
 
Nombre: Cofradía de Jesús Nazareno
Paso: La Crucifixión
Autor: Ramón Álvarez
Año: 1884
Ciudad: Zamora
 
La actual Cofradía de Jesús Nazareno de Zamora, también conocida como "Congregación", se fundó en 1651 y tiene sus orígenes en otra cofradía fundada en 1610 que se extinguió. La Cofradía va a participar en el Via Crucis de la JMJ con su paso "La Crucifixión" en la décima estación del mismo.
 
Los fines principales por los que se creó esta Cofradía fueron "costear en el entierro de sus cofrades difuntos y servir a Dios imitando su sagrada Pasión". Así, los cofrades llevan en la procesión, una túnica negra, un cordón de esparto, un rosario y una cruz a cuestas. Intentan asemejar su procesión a los pasos dados por el propio Cristo en la Pasión.
 
La Cofradía tiene el deseo de formar un movimiento jóven ("Movimiento Juventud Cofrade"), para que los jóvenes de la Cofradía se formen con debates internos y puedan aportar sus conocimientos e inquietudes y así poder tener un relevo generacional
Estación 11: Jesús Muere en la Cruz
 
Nombre: Cofradía Mena
Paso: Cristo de la Buena Muerte y Ánimas / El Cristo de la Legión
Autor: Francisco Palma Burgos
Año: 1942
Ciudad: Málaga
 
La Cofradía de Mena con el Cristo de la Legión (cuerpo del ejército español) serán los que conformen la undécima estación del Via Crucis de la próxima JMJ. La imagen actual se realizó con la intención de imitar al original Cristo de Pedro de Mena que desapareció en un incendio en 1931. Precisamente, debido a este incendio surgió la leyenda del Cristo de Mena, la cual afirma que el Cristo pudo haberse salvado de aquel incendio y que sigue existiendo.
 
La Congregación de Mena es el resultado de la fusión, en 1915, de la Antigua Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad (fundada a mediados del siglo XVI) con la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas (fundada en 1862).
 
Durante el breve periodo en que Félix Sáenz Calvo fue hermano mayor (1924-1925), logró que presidiera el desfile de 1925 el entonces presidente del Gobierno, Primo de Rivera. Con Joaquín Mañas (1927-1930), se logró vincular oficialmente a la Legión Española que hizo su primera guardia al Cristo en 1927 y desfiló por primera vez escoltando al ya proclamado como su “Protector” en 1930.
 
Los años de la II República Española y los de la Guerra Civil española supusieron un grave revés para la Cofradía con la pérdida del Cristo de Mena, de la capilla y de los enseres procesionales que les obligó a exiliarse en la Catedral. Durante la Guerra Civil, los congregantes de Mena fueron perseguidos y asesinados, pero tras la pacificación de la ciudad el Obispado aprobó una nueva Junta de Gobierno bajo la presidencia de Álvaro Príes.
 
La vinculación entre la Congregación y la Legión, reiniciada en la etapa anterior, se estrecha ahora más. A partir de 1960 se instaura la costumbre de que cada cuerpo de la Legión tenga en sus acuartelamientos una imagen del Stmo. Cristo.
 
Hoy en día es la Legión la que se encarga de llevar al Cristo en procesión sobre el hombro. La Cofradía, además, recalca la importancia de la ayuda al necesitado para lo cual tienen una Comisión de Obras Sociales que se hace eco de las necesidades de los necesitados y las comunican en la página web para que, quien pueda proporcionar cualquier ayuda, se ponga en contacto con la Cofradía
Estación 12: El descendimiento
 
Nombre: Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud
Paso: El descendimiento
Autor: Luis Marco Pérez
Año: 1945
Ciudad: Cuenca
 
La Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud participará con su paso del "Descendimiento" en la decimosegunda estación de la JMJ 2011.
 
La imagen del Santísimo Cristo de la Salud estuvo situada en la antigua parroquia de San Esteban, pero por el deterioro que sufría la parroquia y el miedo a que la imagen sufriera algún daño, se trasladó al Convento de San Francisco, desapareciendo la Hermandad como tal. El Convento de San Francisco fue de los Caballeros Templarios hasta el año 1313, pasó a los Conventuales de San Francisco y de estos a los Observantes en el año 1500. Por el arreglo parroquial, pasó a ser Parroquia de San Esteban. En 1886 la Hermandad vuelve a organizarse.
 
El paso del "Descendimiento" fue creado por Luis Marco Pérez, en 1945. El paso lo conforman seis figuras. Coronan la representación José de Arimatea y Nicodemo, el primero sujetando a Cristo por detrás de la Cruz, el segundo por su torso. Acaban de desclavar a Cristo muerto, y comienzan a bajarlo de la Cruz, para lo cual son ayudados por San Juan. María contempla la escena de pie mientras que María Magdalena lo hace de rodillas.
 
Los hermanos realizan la procesión con túnica, capuz y zapatos negros, cordón blanco a la cintura con borlas colgantes al lado izquierdo y rosario en el derecho. Llevan, también, una vela puesta sobre una vara negra para el alumbrado del paso
Estación 13: Jesús en brazos de su Madre
 
Nombre:Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad
Paso: La quinta Angustia
Autor: Gregorio Fernández
Año: 1625
Ciudad: Valladolid
 
La Cofradía de la Piedad, de Valladolid, dará forma a la estación número 13 del Vía 
Crucis que tendrá lugar en Madrid con motivo de la JMJ. “La Quinta Angustia”, cuyas 
figuras de principios del XVII se atribuyen a Gregorio Fernández, será el paso que dé 
forma a esta estación.
 
La Cofradía ostenta el título de una de las más antiguas de Valladolid, se remonta a la 
época de la Corte de Carlos I, al año 1504. Aunque se disolvió, se sabe que volvió a 
refundarse en el convento de Nuestra Señora de la Merced calzada, a finales del siglo 
XVI.
 
Después de varias uniones y desuniones con otras cofradías como la Cofradía de las 
Angustias, la Cofradía de la Piedad vive su momento de máximo esplendor en el siglo 
XVII restaurando los Pasos Procesionales que ya tenía, y realizando uno nuevo en 1642.
 
La Cofradía siempre ha ayudado al necesitado, especialmente a los reos liberados en la 
tarde de Jueves Santo, durante la Procesión de Penitencia y Caridad. Los presos salían 
de la cárcel incorporándose a empujar el paso de la Virgen de la Piedad hasta la sede de 
la Cofradía, en donde se les proporcionaba ropa y se les sufragaban los gastos de 
regreso a su casa. En febrero de 1955 ocurrió un caso especial, en que se condenó a 
muerte a uno de los presos. La Cofradía atendió al condenado prestándole los auxilios 
espirituales convenientes la noche anterior a la ejecución, compartiendo con él su 
última cena. Una vez llevada a cabo la ejecución, y al no personarse la familia, la 
Cofradía se hizo cargo del cuerpo, procediendo a su entierro y corriendo con todos los 
gastos.
Video Youtube:http://www.youtube.com/watch?v=NUx5guWcFAA
Estación 14: La sepultura
 
Nombre: Cristo Yacente
Paso: El cadáver de Jesús es sepultado
Autor: Gregorio Fernández
Año: siglo XVII
Ciudad: Segovia
 
La figura que conformará la decimocuarta estación del Via Crucis, será la del Cristo Yacente de Gregorio Fernández que se encuentra en la catedral de Segovia.
 
En 1614, por encargo del Duque de Lerma, Gregorio Fernández llevó a cabo una de sus obras más conseguidas y célebres: el Cristo Yacente de los capuchinos de El Pardo (Madrid), donde consigue uno de los grandes logros de la iconografía cristiana. A partir de esta figura, aunque con ligeras variantes realizó otras réplicas que se pueden admirar en varias ciudades de la geografía española como Valladolid, Madrid o Segovia. La imagen muestra un Cristo con el rostro contraído por el sufrimiento, mientras su mano reposa plácidamente sobre el sudario
Estación 15: La Dolorosa
 
Cofradía: la Virgen de la Regla Hermandad de los Panaderos
Procedencia: Sevilla
Autor: atribuido a Luisa Roldán
Año: siglo XVII
 
La Hermandad de los Panaderos está orgullosa de poder hacer partícipe a jóvenes de los cinco continentes “de esta forma tan nuestra de amar y venerar a la Virgen”, ha recalcado Antonio Mejías, comisario de esta hermandad para la JMJ Madrid 2011. “En este mundo de hoy en el que nos movemos por imágenes, creo que no hay nada más hermoso y eficaz que mostrar esta forma que tenemos en Sevilla, y en general en España de amar a María”, ha añadido.
 
También hay una gran emoción entre el grupo joven de esta cofradía, que asciende a 384 miembros. “Tras la votación en la que se aprobó la participación del paso, los jóvenes de nuestra cofradía experimentamos un sentimiento de alegría, entusiasmo y compromiso”, ha dicho José Delgado responsable de juventud de la cofradía. Y este sentimiento de compromiso se verá materializado pronto en un proyecto de formación cristiana, como preparación para los costaleros de la cofradía que vendrán a la JMJ.
 
En los mismos lugares donde se celebrará la JMJ de Madrid estuvo Juan Pablo II en 2003, que se despidió con estas palabras: “Hasta siempre España, hasta siempre, tierra de María”.
 
La Dolorosa no será propiamente una estación del Vía Crucis, “pero como ella queda en soledad después del Santo Entierro, haremos una oración ante este hermoso paso sevillano, al final de la última estación, para acompañarla y consolarla. Es ciertamente el mejor colofón y damos las gracias a esta hermandad que se ha ofrecido con entusiasmo a participar. Estamos muy agradecidos. Este Vía Crucis es una bendición de Dios”, ha explicado Javier Cremades, director de Actos Centrales de la JMJ.
 
La Virgen de Regla es la única talla del Vía Crucis de la JMJ, realizada por una mujer. Ha sido atribuida desde antiguo a Luisa Roldán, hija del afamado artista sevillano Pedro Roldán. Formada en el taller paterno, trabajó en Sevilla en su juventud y en 1692 el rey Carlos II la designó su escultora de Cámara, manteniendo luego este cargo con Felipe V.
 
Esta talla pondrá el broche de oro del Vía Crucis de la JMJ Madrid 2011, que estará formado por 14 pasos de gran valor artístico y devocional de la imaginería española de los últimos cuatro siglos. Tallas que se realizaron con una finalidad catequética, y que servirán para que jóvenes de todos los rincones del planeta puedan rezar y acercarse más a la Pasión del Señor
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