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domingo, 20 de mayo de 2012
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Lecturas
20
PRIMERA LECTURA
Si tenéis el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no andéis gloriándoos
Lectura de la carta del apóstol Santiago 3, 13 18
 
Queridos hermanos:
 
¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido? Que lo demuestre con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría.
 
Pero, si tenéis el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no andéis gloriándoos, porque seria pura falsedad.
 
Esa sabiduria no viene del cielo, sino que es terrena, animal, diabólica.
 
Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males.
 
La sabiduria que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera.
 
Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia.
 
Palabra de Dios.

Sal 18, 8. 9. 10. 15 
R . Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
 
La ley del Señor es perfecta 
y es descanso del alma; 
el precepto del Señor es fiel 
e instruye al ignorante. R.
 
Los mandatos del Señor son rectos 
y alegran el corazón; 
la norma del Señor es límpida 
y da luz a los ojos. R.
 
La voluntad del Señor es pura 
y eternamente estable; 
los mandamientos del Señor son verdaderos 
y enteramente justos. R.
 
Que te agraden las palabras de mi boca, 
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, 
Señor, roca mía, redentor mío. R.
 
EVANGELIO
Tengo fe, pero dudo; ayúdame
Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 14-29
 
En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos.
 
Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó:
 
-«¿De qué discutís?»
 
Uno le contestó:
 
-«Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces.»
 
Él les contestó:
 
-« ¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.»
 
Se lo llevaron.
 
El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos.
 
Jesús preguntó al padre:
 
-«¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?»
 
Contestó él:
 
-«Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos.»
 
Jesús replicó:
 
-«¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.»
 
Entonces el padre del muchacho gritó:
 
-«Tengo fe, pero dudo; ayúdame.»
 
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo:
 
-«Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él. »
 
Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.
 
El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto.
 
Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
 
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas:
 
-«¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?»
 
El les respondió:
 
-«Esta especie sólo puede salir con oración.»
 
Palabra del Señor.
 
Categoría: Evangelio

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